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viernes, 2 de septiembre de 2016

¿CANSADO DE QUE TE HAGAN PERDER LA CALMA?

AQUÍ LA RAZÓN Y UNA SOLUCIÓN INFALIBLE
      Hola amiga(o) pensante. Perder la calma, evidencia contundente de descontrol del acto de pensar.
     Las personas que sufren de ese mal lo saben, después que pasa la crisis o estando en plena fiesta de descontrol se da cuenta de que no está bien caer en ese comportamiento. Está consciente que no le favorece en absoluto.
     Cuando se pierde la calma se pierde la cordura, se anula el razonamiento y no todos reaccionan de la misma manera al descontrolarse.
    Hay desde los que les da por llorar, hasta los que cometen un crimen contra quien “les hizo perder el control”.
    Como conocimiento general se sabe que si logras hacer perder la calma a tu opositor, contrincante o enemigo, mejoras la posibilidad de derrotarlo o salir vencedor.
     Este método de ganar, vencer, o salir triunfador es casi instintivo, desde niño se usa y muchos se vuelven experto en ser mordaces, inquisidores para “sacar de sus casillas” a quien quiera controlar.
    Observa las relaciones de parejas, la relación entre hermanos, amigos, en los deportes y en los grandes enfrentamientos mundiales.
     Perder la calma es un problema, quien lo padece y no trate de solucionar esa conducta es un masoquista, prefiere ser un perdedor por indolencia, dejadez o descuido.
     Que le cuesta, aparte de saber que pierde el control cuando debe aclarar asuntos con su pareja, reconocer que tiene un pésimo control del acto de pensar con relación a parejas.
     Y lo peor del asunto es que así se comportara con esa y con la que sea que encuentre en el futuro.
     El pensante se vuelve agresivo contra aquel o aquello que le hace perder el control, no reconoce su impotencia o su incapacidad y prefiere matar a la otra persona que admitir que es un débil con su control y que está siendo superado en cordura, en serenidad o aplomo.
    La personalidad es un compendio de muchas facetas o roles y no en todas se tiene el mismo descontrol. Aquel no soporta los niños, pero si se la lleva bien con las niñas.
    Esto quiere decir que cada terminal con el que se pierda la calma al entrar en comunicación tiene una historia de hechos conflictivos en la línea temporal del pensante.
    En su mente hay registros y antecedentes de hechos donde se sembraron los decretos o pensamientos que ahora determinan la actitud o el comportamiento presente.
     Si quieres hacer un largo trabajo, ayudado por un buen Psicólogo que no sea solo un recetador de drogas, has una lista con todo aquello que te hace perder el control del acto de pensar y vete a buscar en los hechos pasados los pensamientos básicos. Que son decretos o conclusiones y decisiones que hiciste.
    Pero si quieres trabajar tú mismo, sentadito, cómodo en tu hogar sin pagar ni medio; HAZ NADA. Ejercita el control del acto de pensar cómo lo he venido explicando.
     Imagina un chofer que pierda el control al conducir el carro en algunas avenidas o calles y en otras no. Esto es imposible ¿verdad? Si se puede conducir bien en una calle, se puede conducir bien en todas.
     Pero en tu mundo propio, con el acto de pensar, pasa ese imposible. Pierdes el control con solo mirar o pensar que tienes niños a tu alrededor.
     Lo bueno de este imposible es que con Haciendo Nada, ejercitas control y esto incluye con cualquier cosa.

   Ya me estás haciendo perder la calma amiga(o), está bien por hoy. Buen provecho a tu tranquilidad, yo veré que hago con mi descontrol…jeje.    Nos vemos pensante.