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lunes, 5 de septiembre de 2016

CUANDO EL ORGULLO PETRIFICA

        LA TRAMPA CASI PERFECTA
    Hola amiga(o) pensante. Cada pensante es único en sus  representaciones o roles en la vida, pero hay unos que NO se cansan de dar la misma función.
    El mismo personaje, su público perdió el interés, las butacas están vacías, pero él o ella, se empeña en ser el mismo de siempre.
    La reticencia no es solo inconsciencia o impotencia para sobreponerse a sus debilidades, está el intocable orgullo.
     Se crea una lealtad hasta la muerte con “ese uno mismo”, que se prefiere perder la vida que ser infiel a sus “orgullosos principios”.
    “Yo soy así” ¿y qué?, pero estas son las mismas personas que te venden y te regalan consejos para que progreses, tengas éxitos o seas un excelente emprendedor.
     Son los mismos que te enseñan la filosofía de desprenderse del pasado y estar en tiempo presente. Y son los mismos expertos que cada día te dan una receta nueva o un ritual para lograr la felicidad.
    Son personas aferradas a verdades absolutas que defienden a capa y espada, aunque la historia de la humanidad les refriegue en la cara que las verdades son relativas. Lo que hoy es verdad, mañana habrá una verdad mejorada o distinta.
    Los principios o códigos morales son igual de relativos, ya que se crean de acuerdo a las circunstancias predominante del momento que se vive.
    Cambian las circunstancias y el principio a veces se vuelve obsoleto. No tiene ninguna funcionalidad beneficiosa para el momento presente.
    ¿Conocen a alguien así? Yo no sé quién les dice a la personas que cuando se empiezan a ser mayores, deben “petrificarse”, ser los mismos de hace tantos años atrás.  Parece algo instintivo, natural, pero no es así amiga(o).
     Estos pensantes no los atrapa la edad, ni el cuerpo envejecido, quedan atrapados dentro de sus propias ideas o decretos. Ellos mismos se van emparedando de forma gradual, y desde allí encerrados en el pasado, ven y juzgan la vida de los demás.
    Es una trampa casi perfecta, casi imposible de escapar, ya que para el pensante es invisible. Está hecha de sus mejores verdades absolutas, y estas, les han permitido SER, le han dado la razón tantas veces que no puede estar equivocado, o no puede haber una verdad más verdad que la suya.
     De todas formas esta aplicación de orgullo, se refiere a un exceso de estimación de uno mismo, por definición es un error, a veces para evitar reconocer que no se tiene la razón en determinados momentos y otras porque en verdad está convencido que es lo correcto.
    Con el pasado hay que hacer como los lavadores de oro en los ríos. Tomas una bandeja con toda la arena que puedas sacar del fondo del río, y con mucha paciencia vas colando hasta que te quede alguna pepita minúscula del preciado oro.
    Así debes hacer con el pasado, lavar toneladas de registros para extraer unas cuantas pepitas de aprendizaje.
     No todo lo que fuimos, hicimos o pensamos tiene alguna utilidad para el presente, así que ser el mismo se convierte en una personalidad rutinaria, aburrida y sobre todo deficiente, mediocre.
     ¿Dónde puede estar la novedad siendo el mismo de hace diez o quince años atrás? ¿Quieres ideas novedosas? Cambia tu manera de ser, genera nuevas actitudes, pero para lograr eso debes intervenir en el “acto de pensar”.

     Gracias por tu atención. Ha sido un grato placer compartir, buen provecho con tu merecido orgullo.  Nos vemos pensante.