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lunes, 26 de septiembre de 2016

LA TÁCTICA DE HACERTE SENTIR CULPABLE

SE MERECE QUE LE PONGAN LOS CUERNOS.
     Hola amiga(o) pensante. Hacerte sentir culpable, es una de las tácticas absurdas que siguen en existencia, debido a que todavía se producen víctimas.
     No hay alguien que sepa más de su inocencia, que aquel a quien se le acusa del delito.
    En las relaciones de pareja y en la convivencia general, siempre hay alguien que quiere aplicar la absurda táctica de lograr que el otro o la otra, llore o se comporte como un energúmeno.
   ¿Cuál es la razón de convertirse en víctima si sabe que es inocente? Si también sabe cuál es la intención del que está manipulando.
    No se trata de un delito penado por la justicia nacional y le espera la cárcel si se la haya culpable, se trata de la pareja o del otro pensante que solo quiere aplastarte como una cucaracha.
    Aquel pensante que es víctima de esta manipulación y desea dejar el ridículo papel de ser el que termine llorando o pataleando, entrénese, ejercítese, con el control del “acto de pensar”.
   No permita que ese o esa infeliz se vaya riendo, no le dé el gusto de repetir la misma escena. De seguir con esa actuación va a terminar creyendo que necesita un loquero o que se merece que le traten a las patadas por su mal comportamiento.
   Observa este detalle adicional; las víctimas usualmente no mueren ni llegan al pozo de la depresión y la infelicidad, “inocentes”.
   No, no hay “víctima” que no esgrime su venganza de alguna manera. Siempre encuentra una forma de desquitarse, y a veces a suponer, que con lo que hace o deja de hacer, se está vengando.
    La victima que antes era incapaz de hacer o dejar de hacer algo en contra de esa persona, ahora le deja la ropa mal planchada, y se le olvida recordarle que es la hora del medicamento, o quien sabe que se le ocurre para darle su merecido a quien no puede enfrentar con la comunicación franca, de frente, cara a cara.
    Sin darse cuenta, la víctima transgrede sus códigos o principios con los que se venía rigiendo, y ahora la consciencia le reclama; “estás haciendo mal” “no debiste hacer eso” y el pensante para calmar las voces internas rebusca y saca a relucir todos los motivos que le hicieron merecedor del “castigo que le dio”.
   Por lo tanto, bien merecido que le haya puesto los cuernos.
   De víctima de una manipulación de otro, pasó a ser víctima de sí misma. Y de qué manera, transgrediendo sus principios.
   El pensante que llega a estos extremos, el mismo le ha puesto la tapa a su tumba. Como pensante se degrada, y su salud física y mental se va por el desagüe.
    Carecía de control del acto de pensar, ahora ha agravado su condición.
    ¿Y sabes porque? Ahora no tiene paz, ni comodidad en su propio mundo, no puede tenerla hasta que no se confronte y asuma responsabilidad por el estado al que ha llegado.
    Los culpables para el mundo interior de un pensante, no tienen relevancia, no son importante para producir los cambios positivos deseados.
    Oírles repetir cientos de veces las culpas de los demás por hallarse en el estado mental en que se encuentran, es perder el tiempo.
    Uno mismo debe admitir que nada soluciona con echar culpas, mucho menos con jugar a las venganzas.
    “La solución está en ti”, y yo no soy de los que te da un lindo consejo filosófico sin nada practico para solucionar el problema.
    La causa de volverse víctima es perder la compostura, perder la serenidad y reaccionar, y se pierde esta actitud, CUANDO PIERDES EL CONTROL DEL ACTO DE PENSAR.
    Pierdes el control del acto de pensar y te matan tus propios pensamientos, te aniquilan tus propias ideas, y tu mente juega contigo como si fueras un títere.

    Ha sido un grato placer. Que tengas buen provecho con el dato.  Nos vemos pensante.