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lunes, 12 de septiembre de 2016

UNA REALIDAD SORPRENDENTE

        ¿FORMAS TÚ PARTE DE ELLA?
     Hola amiga(o) pensante. Los efectos psíquicos, en otras palabras, los efectos de los pensamientos, son toda esa realidad que estás viviendo.
    Tú sabes más que nadie como te sientes contigo mismo y en qué condiciones tienes tu mente y tu cuerpo. No hace falta que nadie te lo diga
   En el campo de la salud, el porcentaje de enfermedades y trastornos físicos es conocido. Este porcentaje cubre casi toda la gama de enfermedades conocidas.
   Pero como si eso no fuera suficiente, la persona que sufre una enfermedad o pasa por traumatismos físicos productos de accidentes, está predispuesto a severos efectos  psicológicos que agravan la condición y dificultan la recuperación.
   La asistencia psicológica forma parte de los tratamientos, en vista de que los pensantes no son capaces de mantener una actitud que no menoscabe su condición y ayude a mantener un clima interior que favorezca su recuperación
    Se cura el cuerpo y la persona puede llegar a vivir el resto de su vida con las secuelas psicológicas casando estragos en su actividad pensativa y afectando su calidad de vida.
    Para caer o arruinar la vida no se necesita hacer casi nada, una sola “decisión” (idea) lo manda al hospital o al cementerio.
   Por lo general las personas se interesan en sus casos, cuando ya han caído, cuando están gravemente enfermos, deprimidos o al borde de la locura.
     Durante todo ese largo tiempo que estuvo cayendo, se sintió “normal”, o se tomó una aspirina para el dolor de cabeza, o se dio unos baños con un menjurje que le preparó su brujo, pero no le dio más importancia, está muy ocupado con cantidades de actividades que si son determinante para su vida; como ver TV, chatear tonterías por horas, o quejarse de la situación hasta quedar sin saliva.
     Estas personas no se dan cuenta que pasan todo el día y parte de la noche pensando y pensando. Considerando y considerando. Recordando y recordando.
   Los pensantes hacen lo que saben hacer, pensar y pensar. Sus problemas y dificultades no son por “no pensar”, todo los contrario son por pensar y pensar demasiado.
    Se puede decir que piensan en exceso, producen una enorme cantidad de pensamientos diarios.
    De este hecho se puede sacar una conclusión sencilla; los pensantes tienen una alta producción de pensamientos de mala calidad y pensamientos vanos.
    De otra forma las vidas de los pensantes fueran en ascensor, subiendo y subiendo con el pasar de los días.
    Encuentras la causa y encuentras el problema y su solución. ¿Qué necesita un pensante y toda la humanidad para salir del atolladero o detener la eminente caída que lleva?
    Unos dicen que consciencia, yo no creo que sea solo falta de conciencia. Conciencia tienen, tanto como tú y yo, solo que no les da la gana de hacer algo al respecto.
    “Hay tantas cosas importantes” que estás nimiedades se pueden omitir o pasar por alto.
    Los pensantes no les gustan hacer ningún esfuerzo si pueden encontrar algún truco u otra forma menos exigente de sobrellevar sus asuntos.
    Corrígeme o considera lo contrario, pero la gente que más ayuda necesita, son los que menos les gusta sacrificar nada de su cómoda rutina o hábitos.
     Ellos actúan cuando ya llevan tres minutos bajo el agua sin poder respirar y la desesperación les obliga a mover los brazos para salir a flote y tomar aire. Diez minutos después siguen con su misma manera de ser y de actuar.
     Son capaces de entender que ya una vez se hundieron por no mover los brazos y las piernas, te lo cuentan como anécdotas, pero sus otras prioridades rutinarias no pueden abandonarlas por unos minutos para hacer ejercicios de brazos y piernas.
     La manera de pensar los está convirtiendo en personas infelices y enfermizas, pero no les provoca hacer nada por volverse mejores pensadores.
    Así veo un alto promedio de los pensantes que formamos esta humanidad. ¿Qué piensas tú?
     Ha sido un grato placer compartir lo que pienso. Que tengas buen provecho diciendo lo que piensas.  Nos vemos pensante.