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lunes, 24 de octubre de 2016

¿ES REAL LA COMUNICACIÓN CON UN ESPÍRITU?

DOS PREGUNTAS PARA ACLARAR EL ASUNTO
Hola amiga(o) pensante. Tengo dos preguntas para ti: a) ¿si la mente puede enfermar el cuerpo, quien enferma la mente? - b) ¿desde cuándo no te comunicas con un espíritu?
   Las respuestas que pensaste, es correcta, pero vamos a responderlas para los amigos que tienen dudas.
   El hecho de que la mente enferme el cuerpo, es tan cierto que existen especialidades para ayudar a resolverle el problema a quienes son víctima de los efectos negativos de su mente.
   Ahora, ¿Quién enferma la mente? o ¿Cómo se enferma la mente? ahí tengo diferencias con la opinión general.
   Oigo decir que es a causa de pensamientos negativos, de traumas psicológicos y hasta de factores genéticos hereditarios.
    Difiero en el punto, en que no mencionan al PENSANTE.
    Este amigo pensante es el programador y operador de la mente, y esta no es más que un prodigioso servidor que está a su disposición.
    Si ponemos a un lado la posibilidad de alteraciones mentales por factores genéticos, cuyas probabilidades son estadísticamente mínimas, todo el resto de los problemas mentales tiene una única causa, y es el PENSANTE.
   ¿Quién piensa pensamientos negativos, y quien pensó durante los llamados traumas? Nada más y nada menos que nuestro amigo el pensante.
   Él concibió los pensamientos con los que opera su mente, y ella lo atiende con fidelidad, no tiene otra opción, ella hace lo que él le indique en los contenidos de sus ideas.
   En lugar de ver la mente como la causa primaria, hay que ir a reclamar al Pensante. Él produce los pensamientos y la manera de producirlo es; PENSANDO.
   Parezco bobo diciendo que el pensante “piensa”, ¡de Pero-grullo!
   Es obvio que el cocinero cocina y el pensante piensa. Ahora si todos lo entienden muy bien, pregunto yo como el que no quiere ofender; ¿Cuántos se ocupan de atender su ACTO DE PENSAR?
   ¿Porque se insiste en pensar positivo o arreglar los traumas si ya se perdió el control del acto de pensar?
   El mejor deportista deja de entrenarse por un tiempo, o tiene fallas, y necesita reentrenarse para recuperar sus mejores condiciones en el deporte que ejecuta.
   Si se insiste en competir en esas malas condiciones hace el ridículo, llegando entre los últimos.
   “El acto de pensar” las propias palabras te lo dicen, es una ACCIÓN”. El control de esta acción es la responsabilidad del pensante consigo mismo.
    De este control depende su salud mental, y como consecuencia su salud física, y esto sin mencionar los efectos que recaen directo sobre él.
   Si quieres saber que efectos recaen sobre ti, solo tienes que poner atención de cómo te sientes todos los días, si estás a gusto con tu manera de ser, con tus actitudes ante la vida, etc.
   La otra pregunta. ¿Desde cuándo no te comunicas con un espíritu?
   Yo te puedo decir que lo hago todo el tiempo. Si no me crees en este momento estoy comunicándome contigo.
  A menos que no creas en la espiritualidad y su existencia no sea verdad para ti.
   O pensaste que los únicos espíritus son aquellos que han dejado el cuerpo y se necesita ser como esos llamados médium, que poseen una facultad exclusiva.
  ¿Qué diferencia hay entre un espíritu encarnado y uno que no lo esté? A ver, reflexiona este punto.
   Piensa en las diferencias, no diferencias en las condiciones que se encuentre, en su naturaleza.
   Te voy a dar un par de similitudes muy interesante; a) todos podemos pensar, con cuerpo y sin cuerpo, y b) todos tenemos una mente estando con cuerpo o sin cuerpo.
   Observa esto: aquellos pensantes que han dejado el cuerpo, siguen pensando y de hecho llevan su mente con ellos.
   Tú puedes recordarlos a ellos y ellos te pueden recordar a ti. Si los que están en “el más allá” te recuerdan, es porque guardan registro (mente) de la vida que llevaron aquí en este plano, y siguen pensando en las personas que quieren y dándose cuenta de lo que sienten.
   Entonces querida amiga(o). ¿Desde cuándo no hablas con un espíritu?
    ¿Sabes lo que es imposible? Hablar con un muerto. Un muerto está bien muerto, como queda el cadáver de un cuerpo sin vida. Pero un espíritu no está muerto, sigue vivo pensando y sintiendo.
    Así que no hay ninguna dificultad para que cualquiera se pueda comunicar con ellos. Las dificultades que puedan existir son las mismas para hablar conmigo. Como: que no quiera atenderte, esté muy ocupado, o donde estoy no se me puede interrumpir, etc.
   Ahora, si sigues afirmando que tus seres queridos que se han ido están muertos, muerto están para ti, y te contradices cuando le mandas mensajes o consideras que te cuidan o te visitan.
    La incertidumbre, la indecisión, entre otras cosas, impide el progreso. Es preferible avanzar por un camino equivocado donde existe la probabilidad de aprender por convicción, como resultado de los hechos, que quedarse en una esquina sin saber qué dirección tomar.
    Si te sientes un cuerpo, esa es la idea que tienes, y si te sientes un espíritu, esa es tu consideración. Eres libre de considerar lo que desees, pero por favor, mantente firme en una idea.
     Si la idea que mantienes es ser cuerpo físico, nunca te comunicaras con un cuerpo muerto. Y si es ser un espíritu, ya sabes que estos siguen vivos y coleando, y aparecerán tus dotes de médium.
    Nací y me crié en ambiente donde se le tenía terror a los muertos y apariciones. Sufrí en mi infancia ese terror y me negué a mirar hasta la oscuridad o a estar a solas. Me costó, pero me deshice de esas falsas ideas, y ya llevo muchos años comunicándome con pensantes sin cuerpos.
    Ha sido un placer. Buen provecho siendo quien piensas que eres. Nos vemos pensante.