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viernes, 7 de octubre de 2016

IDEAS Y DECRETOS

SEGUNDO Y TERCER PASO PARA LOGRAR QUE TUS DECRETOS FUNCIONEN.
    Hola amiga(o) pensante: Lograr que los DECRETOS funcionen haciendo esfuerzo para que se materialicen es una misión imposible.
   El asunto es, que se requiere estar en un estado de serenidad, en “pleno control de la actividad pensativa”. Y por lo general las personas quieren hacer decretos cuando están en emergencia, descontrolados.
    Justamente cuando están en condiciones contrarias a estar serenos y tranquilos. Es por esta razón que en la urgencia se esfuerza para que se les materialice el decreto que están considerando, y el “TENGO QUE…sentirme bien”, “TENGO QUE…ser valiente” o cualquier otra decreto precedido con el “TENGO QUE…” implica fuerza, mucha energía.
    Pero seguro, la actitud que no le gusta, o la mala condición que tiene, que quiere quitarse de encima, es resultado “DE DECRETOS” que ya ha instalado y programado en su mente.
    Lo hizo sin darse cuenta, lo llaman “manera de pensar”, pero no solo lo consideró y lo considera, ya lo vocaliza, lo repite tantas veces que luego cuando le sucede igual como lo ha decretado; te llama “maravillado” para que veas cuánta razón tiene de que siempre se enferma, siempre tiembla de miedo, siempre le sucede lo mismo, etc.
    Tu mi amigo y tu mi amiga ya probaste el paso uno (1) que te explique en la entrada anterior, así que toma nota del segundo paso.
   Usamos el mismo ejemplo anterior de la actitud de “valentía” de “TENGO QUE… ser valiente”  y su contrario “NO TENGO QUE…ser valiente”.
   Después de “SOPESAR” o “SENTIR” las dos “IDEAS” por los minutos que sean necesarios, de la manera que les explique. Y sientan que ya no le llegan recuerdos y se ha aflojado la presión, la fuerza que le estabas poniendo AL PENSAR EL DECRETO, vamos al segundo paso “con el mismo decreto” “VALIENTE”
    Segundo paso. En este nivel hay uso de menos fuerza, pero igual el decreto no funciona. Hay un sentido de obligación cuando se considera con el “DEBO…ser valiente”.
    El deber no es sinónimo de libertad de elección, los compromisos obligan aunque no se pueda, o no se esté en buenas condiciones para hacer algo.
    Cuantas veces no te has sentido mal y el deber te obliga a hacer el esfuerzo para cumplir con la obligación.
   Un decreto por obligación implica esfuerzo, imperiosa necesidad de “SER VALIENTE”.
     Igual que en el primer paso, sopesa la misma idea que quieres decretar con “DEBO…ser valiente”, “NO DEBO…ser valiente”.
    Recuerda, cuando estés sintiendo la idea, tomate unos segundos para observar lo que sientes y analiza todas esas consideraciones o recuerdos que te produce sentir esa idea. Luego “AFIRMAS” la idea contraria y mantenla, siéntela y constata como la sientes.
   Quizás pases varios minutos, pero solo la das por concluido cuando ya ninguna de las dos te dé ni frio ni calor y quizás hasta se pongan aburridas pensar ambas ideas.
  Entonces haces el TERCER PASO: aquí te lo describo.
  “PUEDO…ser valiente”,  “NO PUEDO… ser valiente”
  El procedimiento es igual, descarga todas esas ideas o consideraciones que se te vienen cuando “SOPESAS” las ideas, examinaras y hazte consciente de ellas.
   Con la palabra “PUEDO…” aunque tengas grandes ganancias, llegues a maravillosas conclusiones, y te levantes feliz de que ahora tienes la certeza y se te hace “CREIBLE” que PUEDES AHORA ser valiente, te falta un último paso para cerrar con broche de oro tu nuevo decreto.
   Este último paso te lo explico el lunes, pero mientras tanto ve haciendo una lista de las actitudes que quieres mejorar. Revisa tu manera de ser y toma nota de aquellos aspectos de tu personalidad que sientes que requieren ser actualizadas.
   Ve preparando tu programa para que te ayudes tú mismo a ser mejor de lo que eres. Y el lunes te redondeo todo el proceso.

    Ha sido un grato placer. Que tengas buen provecho de la constancia para convertirte en el pensante que sueñas.  Nos vemos pensante.