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viernes, 14 de octubre de 2016

LOS EGOS NO ENTIENDEN

 TIPS QUE TE PUEDEN HACER RABIAR
  Hola amiga(o) pensante. El conocimiento que anhelas para saber todo acerca de tu verdadera naturaleza no lo vas a conseguir fuera de ti.
   Todo eso que has aprendido y no has experimentado, ni puesto en práctica, solo engorda tu ego.
  Lo que debes saber de ti no son descubrimientos que han hechos otros, y que hay que aprender al pie de la letra para poder entenderse.
  Tú existes y si estás consciente de estarlo, con esa realidad es suficiente para que aprendas todo de ti, para que estudies si deseas estudiar de qué se trata la esencia de un pensante. Ese mismo que se hace llamar espíritu, alma o élan vital.
  El potencial de creatividad y sabiduría que yace en tu esencia, no es posible de explotar si no sabes siquiera donde queda el manantial.
  Así que aquel que a duras penas está tratando de responder, de donde viene, que hace aquí y a donde va, no tiene la mínima posibilidad de sacarle provecho a su poder innato como pensante.
  Ocurren accidentes y circunstancias que pueden encuadrar a un pensante al asumir un nuevo cuerpo, a manifestar ciertas condiciones sobresalientes, pero no tiene la capacidad de entender a ciencia cierta, a que se debe su virtud, y no le queda otra opción que buscarle una explicación razonable de porque ocurre el fenómeno.
  Pero eso no es lo peor, quienes se sienten atraídos por sus poderes o talento lo ven como un ejemplo o autoridad. Lo que está diciendo acerca de por qué puede hacer lo que hace, “es la verdad” y no hace falta someterlo a prueba.
  Hay maestros sabios que no enseñan (Enseñar: Comunicar conocimientos, ideas, experiencias, habilidades o hábitos a una persona que no los tiene.) ellos muestran los caminos por donde transitaron, y hay maestros menos conscientes que se dedican a enseñar las ideas que se les han ocurrido.
  Ningún pensante gana o despierta en consciencia con las ideas de los demás, solo si hace su propia digestión reflexiva con los datos, puede generar las ideas que en verdad cambiaran positivamente su vida.
  ¡Pero ojo! la interpretación de las ideas debe ser acertada.
  En la comunicación oral y escrita hay dos maneras de “mal entender las ideas que se comunican”; una no duplicar y entender los términos o palabras con los que se transmiten las ideas, y otra, entender la idea, pero por intereses ocultos, por lo general para hacer daño, dar una interpretación diferente.
   Aquellos que mal entienden una palabra, “no saben que no saben”. Está inconsciente del hecho, por lo tanto nadie lo sacará de su interpretación particular de lo que oyó o leyó.
  Y aquellos que saben que no entienden ciertas palabras, pero tienen como práctica deducir la idea o mensaje por el contexto, el 99 % de las veces su interpretación es errada o incompleta.
  Esta es la gran dificultad de los maestros, cuya esperanza es que quienes lo siguen les entiendan las ideas que les comunica.
   Si alguna decepción se experimenta, es del poco interés de los pensantes, en “asegurarse bien” que han entendido a cabalidad el mensaje.
   Los inflados egos son una cosa seria, no solo son renuentes a poner en duda sus sapiencias, se ofenden con una facilidad increíble cuando se les sugiere ver, “si lo que sabe, en verdad lo sabe”; “que lo que entendió, en verdad es lo que debe entender”.
   El otro caso de “mal entendido intencional”, es un arma cobarde que se viene usando desde tiempos inmemoriales. Hubo una religión que eliminó a todos sus enemigos o quienes no estaban de acuerdo con sus ideas, “mal entendiendo” lo que decían, escribían o comunicaban de alguna manera.
   La injusticia clásica de interpretar lo conveniente para ejecutar una supuesta justicia.
   Esta “falsa justicia” hoy en día está de moda con la globalización de los medios de comunicación. Claro, hoy no se asesina al personaje con crueles torturas, se le desprestigia con ensañamiento hasta que no lo quieran tragar ni los perros.
   Hay pensantes alienados, que creen todo lo malo que se dice de sus enemigos, de quienes no quieren o no están de acuerdo. Inclusive, así observe que la acusación se cae sola de lo absurda que es, no hay consciencia que le impida regar y compartir la información.
   Cuando digo “todo” es todo. Da pena verlos compartir azarados en las redes “todo lo malo” contra aquel o aquello que no quieren, pero son incapaces de redactar sus propios artículos y publicar sus ideas. (Si es que tienen ideas propias).
   No creo en la inocencia de quien se deja llevar por el odio, su ceguera no le justifica, ni ninguna de las razones que arguye por muy valederas que sean, para ser un injusto a consciencia de quien no quiere.

   Ha sido un grato placer. Que tengas buen provecho con tus interpretaciones.   Nos vemos pensante.