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lunes, 31 de octubre de 2016

REBELDE CON CAUSA

POR LAS QUE TIENE QUE PASAR UN PENSANTE PARA MANTENER SUS SUEÑOS CON VIDA
    Hola amiga(o) pensante. Hay trabajos donde pagan por tus ideas, pagan para que se piense para un producto o servicio específico.
    La mayoría de los empleos pagan para que se ejecuten una rutina de acciones pre-programadas, no se quieren ideas nuevas. Se hace lo que se indica, y si se quiere pensar (reflexionar o imaginar de forma creativa), el pensante debe hacerlo fuera del horario de trabajo.
    El problema es que casi todo el mundo necesita ingresos, dinero para sus necesidades fundamentales de comida y vivienda y no hay muchas oportunidades para trabajar haciendo algo que guste y dé la oportunidad de “PENSAR”.  De parir “en libertad” nuevas ideas.
    En aquellos casos donde pagan para que pienses, igual el dinero se puede convertir en el objetivo y se puede perder la satisfacción que da el pensar creativo, en vista de que existe la presión de entregar una idea que sea “aceptada”. (Una libertad creativa condicionada)
   Los pensantes que se sienten atrapados en esta disyuntiva tienen como alternativa convertirse en un emprendedor independiente, saben que han creado muchas ideas que les gustan, pero tienen que dejarlas a un lado para complacer al jefe.
   El problema es, que como emprendedor ya no puede ser solo un buen creador de ideas para… (Asunto que le gusta) si quiere vivir de esa actividad.
   En muchos de los casos se está diametralmente opuesto a los asuntos que tiene que aprender para que las ideas que produce le generen el ingreso para sobrevivir “bien”.
    Es decir, desde muy pequeño eligió una profesión por humanidades, porque los cálculos, la administración, las ventas, las relaciones públicas, etc. le aburrían. Inclusive creció afirmando que no quería saber de esas cosas, o no le interesaban para nada.
   Intentar el cambio con estos antecedentes o sin considerar todos los roles que va a tener que desarrollar si no los tiene, y que va a tener que invertir más tiempo pensando en ellos, que el tiempo que le va a dedicar a la creatividad, es apuntar al fracaso personal.
    Las consecuencias pueden hacer que se invalide, y la aptitud en su especialidad se debilite, si no es que abandona para conseguir cualquier trabajo que le genere los ingresos que no pudo producir por su cuenta.
   “Piensa para mí o para mi empresa y te pago” Aquí no hay la libertad que necesita un pensante. Para no dejarse atar con ese nudo, tiene que ser rebelde y estar dispuesto a pasar hambre y otras necesidades. Algo nada fácil cuando ya se tiene responsabilidades familiares.
  El espacio-tiempo para pensar libre y por iniciativa propia se va reduciendo en la medida que se vive en un entorno social en crisis.
  Los sobrevivientes de estos entornos críticos deben ser polifacéticos, muy buenos por dentro y por fuera. Un mundo interior firme, bien cimentado, con un acto de pensar bajo control y bien preparado con suficiente conocimiento y entrenamiento para el juego que se lleva a cabo afuera.
   En vista que la gran mayoría de los pensantes reciben un sueldo por lo que hacen y no por lo que piensan, se desperdicia casi todo el potencial creativo de la humanidad.
   Estos pensantes sin darse cuenta son víctimas del sistema, que luego los hace sentir culpables restregándole en la consciencia el ser unos mediocres cuya infelicidad y dependencia se debe a que fueron unos incapaces de PENSAR con inteligencia.
   En estos tiempos los jóvenes saben qué es lo que quieren ser o hacer cuando sean adultos. Los padres son el primer ejemplo y están rodeados de casos que les muestran que es lo que conviene y no conviene para poder sobrevivir “BIEN”, de manera holgada.
   Hace unas décadas eran pocas las actividades donde los padres pegaban un grito al cielo cuando el hijo se empeñaba que quería ser: por ejemplo pintor, actor, bailarín, etc. La excusa; o no eran trabajos dignos, o veían que la mayoría seguían siendo unos paria en la sociedad.
  Me consta, mi hijo mayor decidió ser artista plástico desde muy niño, y tuve que enfrentar a mis padres y otros familiares por permitir que Alexis fuera un vago. (Los invitos a ver en Google; Artista plástico, Alexis Fernandez Salazar)  
    Hoy día cuesta seleccionar una profesión que permita vivir con los suficientes recursos económicos para darse ciertos lujos y garantice el futuro a la familia.
    Para el joven la elección es complicada, ya que tiene que elegir algo que pueda mejorar la calidad de vida que lleva o por lo menos mantener el nivel en el que se crió, si es que es de una familia de clase social sobresaliente.
   ¿Cuantos jóvenes soñadores pasan por la encrucijada de tener que decidir su futuro en función de la realidad de su entorno social y cuantos a buscar y tomar el primer trabajo que encuentren?
   Y cuántos de ellos elijen resolver sus vidas y su futuro por los caminos fuera de ley, de las reglas de juego.
    A lo pueblos se les invita, se les persuade y hasta se les presiona para que se alineen y piensen en una causa más importante que sus propias causas, pero ¿cuál causa propia si no le están permitiendo que tenga una?
   Un pensante sin una causa propia es un títere del sistema, es un pensante que no se ha construido así mismo con su pensar LIBRE. Ha sido inducido a convertirse en quien es, un producto más del sistema opresor y manipulador.

   Bueno querida amiga(o), ha sido un grato placer. Que tengas buen provecho siendo un rebelde con causa propia.  Nos vemos pensante.