Translate

viernes, 25 de noviembre de 2016

ENSEÑAR A PENSAR…IMPOSIBLE

 ¿RECUERDAS QUIEN TE ENSEÑO A PENSAR? 
     Hola amiga(o) pensante. La expresión “enseñar a pensar”, ¿sabes que quiere decir? Hasta hoy en día he visto que se usa esta expresión asumiendo que niños, jóvenes y muchos adultos la entienden.
    Todavía se oye a expertos y líderes en el tema educativo que siguen insistiendo en “enseñar a pensar” y no comprueban para ver si hay algún mal entendido.
   Quisiera que un experto me dijera si “enseñar a pensar” es una expresión que tiene un significado distinto al que sus palabras “enseñar” y “pensar” significan.
     No veo cómo se puede enseñar a pensar a quien ya lo puede hacer, o enseñar a caminar a quien ya camina. Cuando fui a la escuela por primera vez, lo recuerdo muy bien, ya tenía ocho años pensando.
   Me recuerdo de niño gateando en el piso y pensando lo grande que eran las personas a mí alrededor. Recuerdo que me ayudaron para que aprendiera a caminar porque no sabía, pero a pensar no.
   ¿A ti te enseñaron a pensar?
   He preguntado a muchas personas después que les he aclarado lo que era el “acto de pensar”. Que “pensar” es una “acción”. No importa si los pensamientos que se producen son buenos o malos, útiles o inútiles. Y todos llegan a observar que nadie los enseño.
   La educación para adulto, aquellos que no saben leer y escribir, también se insiste que los están enseñando a pensar.
  Nací en el año cincuenta y me dio tiempo conocer personas geniales, creativas, compositores, comerciantes exitosos que no sabían escribir su nombre o firmar. Y que yo sepa nunca habían ido a la escuela y sabían pensar tanto como cualquier otra persona.
   Y hoy en día conozco renombrados profesionales egresados de famosas universidades y parece que “no saben pensar”. Piensan como todo ser humano, pero las ideas que producen son mortales.
  ¿De qué estamos hablando cuando se dice que se va a enseñar a otro a pensar?
   Quizás un adulto entienda que, EDUCACION significa transmitir información a otro, de tal manera que los pueda entender y aplicar, y que a partir de ese conocimiento sea capaz de desarrollar nuevas mejoras y conocimientos en ese tema o asunto de que se trate.
   Si la educación no logra que los educandos apliquen los conocimientos que se les transfiere y que estos le sirvan de base para innovar, mejorar, perfeccionar o inventar, no hay desarrollo.
   Y si no hay desarrollo la educación es un fracaso. Por lo que veo a mi alrededor y por lo que confirman estudios hechos a hombres y mujeres GENIALES, casi todo fueron rebeldes al SISTEMA que insiste que está enseñando a pensar.
    Los niños y jóvenes siguen siendo los más vulnerables, desde el hogar lo confunden, cuando le recriminan que “no sabe pensar” o que tiene que ir a la escuela para “aprender a pensar”. Esto es un impacto negativo en la confianza en sí mismo, lo invalida de una manera catastrófica como pensante.
    Imagínelos en sus mundos, admirados y orgullosos de producir sus primeras ideas, y comienzan a decirle que hasta que no sea un titular o la vida le haya dado muchas experiencias como a sus viejos padres, no va aprender a pensar. Y un interminable bla, bla, bla… que los confunde.
   A tal punto que llega adulto o aciano como muchos, y sigue sintiendo que nunca aprendió a pensar “bien”. Por favor, no le pidan a estas personas que inventen algo, o que sean creativos, la respuesta es que nunca fue bueno para eso, o no se ha graduado en esa especialidad.
   Luego para rematar, a los jóvenes les intentan roban el auto-determinismo, al querer pensar por ellos o estar cuestionando sus ideas a cada momento, o aleccionarlos con cosas como: “eso es malo pensar”, sin aclararles o darles una explicación de amplio acuerdo social de que es esa la explicación. Esto lo digo porque los padres si les dan a veces una explicación basada en su fe o creencia, o un tajante “es por tu bien”.
    Recuerdo estas expresiones, “ya todo está hecho”. “Para que te vas a dar mala vida si ya todo está inventado”, “la verdad está dicha”, “Quién eres tú para contradecir o cuestionarme”.
   Millones de niños en la escuela, toda la generación de reemplazo siendo acoquinada por un sistema que ve en peligro sus intereses si se les deja en verdad libres para “pensar”.
    El campo de la medicina es una de las profesiones donde los médicos que ya ejercen con años de experiencia, pero que todavía tienen un margen libre para pensar, cuentan las tragedias que tienen que vivir para enfrentar el sistema que los educó, cuando se quieren salir del modelo de medicina en el que se le ha encasillado.
    Sus mismos colegas y amigos le declaran la guerra por explorar nuevas alternativas para sanar a sus pacientes, y a muchos que pueden ver como las estadísticas muestran pocos resultados, el miedo o el terror les impiden correr esa aventura de desprestigiarse. Así que prefieren enterrar la cabeza en la arena como el avestruz.
   Cierto amigo mío, puede que no haya mala intención en la gran mayoría y que solo son víctimas del mismo sistema que los educó, pero aquellos que abran los ojos no deben volverlos a cerrar por miedo, o para salvaguardar sus intereses personales.
   Yo insisto, que a mí nadie me enseñó a pensar, educación es otra cosa y  “NO ES ENSEÑAR A PENSAR”.

    Ha sido un grato placer. Que tengas buen provecho con tu libertad para “pensar”.    Nos vemos pensante.