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lunes, 5 de diciembre de 2016

LA NAVIDAD LLEGÓ EN MAL MOMENTO

    QUIENES NO CUENTAN CON ELLOS MISMOS SON LOS QUE MÁS SUFREN.
       Hola amiga(o) pensante. Cuando más necesitas a esas personas amadas, por una razón u otra no están ahí en el momento oportuno para visitarte o socorrerte.
    Quizás te has decepcionado muchas veces y aún tienes esos dardos venenosos clavados en la espalda y el dolor no se quita.
    Motivos por la cual algunos decepcionados de amigos, amistades y familiares, aplican “la filosofía de la reversa”. Quiero decir con esto, que cambian su creencia yéndose a considerar lo contrario. “No se puede contar con nadie”.
   NADIE es ninguna persona, y como duele esa decepción ¿verdad? ¡Uff! Sí que es dolorosa.
    Bien, déjame decir algo poco observado; mientras más duele el desengaño, más se evidencia que no se cuenta con uno mismo.
    El dolor por la “no ayuda de los demás” es indicativo que ya hay tanta decepción con uno mismo, que la inseguridad conlleva a actuar en la relación con otros, con el propósito “semi-oculto u oculto por completo, de: “yo hoy por ti, mañana tienes que ser tú por mí”
    La persona asume que los demás están obligados a ser hasta adivinos, para saber que piensa, que siente, o dónde y cuándo le está pasando algo, y de paso considera que sus problemas son primeros y más importante que los problemas de los demás.
   Existen amigos y amores familiares incondicionales, de eso no cabe la menor duda, y quizás la persona necesitada también lo sea, pero esto no obliga a los demás a responder igual, y sobre todo, ser oportunos.
   La ayuda si no es oportuna, no es ayuda; la acción pierde importancia. En muchas circunstancias se da, que quienes pueden ser oportunos son personas ajenas que no están en el repertorio con quien se cuenta para ser ayudado.
   Nosotros los padres sabemos que nos pondremos viejos y sobrevienen muchas dificultades, y se cuenta con familiares, con los hijos o nietos para que echen una mano.
   ¿Y si no lo hacen? ¿Ya consideraste esa posibilidad, te has preparado para morir con orgullo y responsabilidad por tu vida?
   Aquellos que creen y sienten que los hijos porque se les crió, se les financió su educación y hasta se dejó de comer para que ellos comieran, están obligados a pagar la deuda.
    Claro que es triste ver a un anciano, padre o madre pasando por alguna dificultad, con la expresión común de los vecinos; “se cuenta más con un particular que con la familia”.
    Pero hay muchos padres y muchas personas pasando por esa lamentable situación que no sienten en su corazón ningún dolor, asumen su responsabilidad, aceptan ayuda de particulares o de quienes se supone no son los indicados para hacerlo, pero no se quejan, tampoco justifica a sus familiares, pero “su amor, sus sentimientos, son intocables”.
    Los mirones alrededor de la persona, son los que desatan el chismorreo de cómo son de malagradecidos quienes se suponen deben estar echando una mano. Para estas personas, el amor es una obligación,  el agradecimiento debe ser decretado como una ley del gobierno que obligue y penalice a los hijos a sentir amor, y a los amigos estar ahí al pie de la cama donde uno se está muriendo.
    No sé si tú, pero yo he oído hijos decirles a sus padres; “nadie los mando a parirme”, también he visto hijos maltratados, abandonados por sus padres y estar ahí con ellos en las malas hasta el último momento.
   He visto amigos ser amigos en las buenas y en las malas. Hay personas de todas las variedades, el libre albedrío o libre pensar nos hace ser diferentes, y esa es una realidad que no se puede ocultar.
   Llegó la celebración de fin de años, reencuentro de la familia. Hijos visitando a sus padres en la tumba o en el hogar. Una tradición que se pierde en un sistema de gobierno que les genera a sus ciudadanos, dificultades y problemas gratuitos por su incompetencia.
    La situación se les pone más crítica a estos padres y abuelos que contaban con la solvencia económica de sus familiares para que puedan viajar y visitarlos.
   “Así no me traigan nada”, dicen los valerosos. “Quiero abrazarlos y ver a mis nietos”.
   Pero cada vez se reducen esas posibilidades, y quienes más van a sufrir son aquellos padres o adultos mayores que mal interpretaron el amor a su familia y amistades, ya que  cuando ellos eran los que estaban en posición de dar amor y apoyo a quienes “amaba” lo hacía sin ver para atrás.
   Para no sufrir de desengaños y decepciones de otros, con razones o sin ellas que los justifiquen. Lo recomendable es reivindicarse con uno mismo, no seguir en el abandono para pretender que otro llene ese vacío existencial.

    Ha sido un placer. Que tengas buen provecho cuando te visites en tu mundo interior.   Nos vemos pensante.