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viernes, 27 de enero de 2017

TODO PENSANTE ES UN PROGRAMADOR

DESCUBRE LO QUE PUEDES HACER POR TU SALUD. TE CONTARÉ UN POCO DE MI VIDA.
  Hola amiga(o) pensante. No te asustes de incredulidad cuando te digo que puedes reprogramar tu mente y la mente genética. De hecho, ambas cosas lo estás haciendo todo el tiempo con tus pensamientos.
   La salud física y mental es producto de la programación que permaneces haciendo a diario. Te guste o no, eres un programador que produces programas que funcionan, para bien o para mal, pero te funcionan.
   Así que no hay otra salida, que afrontar el asunto y sacarle beneficios de salud a la “actividad de pensar”, en lugar de la mala vida que nos estamos dando por evadir la responsabilidad y por esperar que las soluciones vengan de fuera.
   Aquel pensante que desee asumir el papel de programador consciente, debe llegar a una conclusión con respecto a su rol, y debe haber diferenciado su mente, (la mente producto del registro de sus vivencias con todas las consideraciones o pensamientos que ha producido en toda su existencia como pensante; y que determina sus maneras de ser) de la mente genética.
   La memoria genética está escrita en el ADN, la estructura y función del organismo está regida por esta mente. El pensante no tiene que pensar para atender el buen cumplimiento de las “miles” de funciones que se deben cumplir en el cuerpo de manera precisa y coordinada.
   La herencia trae factores que pueden propiciar enfermedades o trastornos funcionales, pero en un mínimo porcentaje. (Expertos afirman alrededor de un 5%). La gran totalidad de las enfermedades son modificaciones genéticas causadas por factores externos, y entre ellos está el PENSAMIENTO.
    Usted ya sabe que su emotividad, estados de ánimos o manera de pensar, son actitudes producto de los pensamientos. Los estados elevados de espiritualidad o de paz y serenidad interior son imposibles de lograr sin un control de la actividad pensativa. Todo recae sobre el control del acto de pensar.
   Así que los beneficios logrados con todas estas prácticas que te conducen para aprender a crear estados mentales o espirituales que favorezcan tu salud, deben guiarte para que mejore tu control de la actividad pensativa.
    Lograr recuperar el control perdido del acto de pensar, es algo que puedes hacer y practicar en cualquier parte, a cualquier hora del día, en tus ratos de ocio o aprovechar esos ratos donde solo están pensando sandeces.  
   Te decía, que como pensante has estado reprogramando la mente genética, interviniendo de manera inconsciente e involuntaria en tu salud. El hecho de alterar sus funciones, predisponer el organismo a enfermarse, o influir en su recuperación cuando pasa por alguna enfermedad, eso es resultado de programación.
   Los programas sufren modificaciones, y la mente genética, memoria concebida mediante el proceso de adaptación al ambiente, y a todas las cosas que cada pensante le hace experimentar, goza de esa invaluable condición de reprogramarse para hacer modificaciones o mutaciones.
   Es decir, la memoria genética, (el cuerpo), se está reprogramando de manera permanente por todos los factores que influyen en ella. En otras palabras, el pensante participa de esta programación de manera inconsciente y no ha reconocido el poder que tiene sobre el genoma.
   ¿Hasta qué punto puede el pensante de manera voluntaria reprogramar el genoma? (Las pruebas están en curso, al cuerpo le lleva tiempo rehacer estructura y funciones). Es una pregunta sin respuesta por ahora, sin embargo les cuento un poco de mi experiencia, como es obvio, mi conejillo de india inicial ha sido mi propio cuerpo.
  Tengo mi propio organismo sometido desde hace unos años a un estricto programa de reprogramación del genoma. Con un método que he desarrollado durante muchos años de trabajo.
    Comencé en serio a atender el cuerpo (la memoria genética) cuando el 2.008, con 58 años un infarto casi lo mata. Resulta que era hipertenso y no lo sabía, siempre he gozado de buena salud, tan de excelente salud que no me da ni resfriado, y me sorprendió el impacto.
   Sobreviví, pero debía ahora vivir tomando medicamentos y el daño en el corazón le quitó casi un 30 % de la capacidad activa al cuerpo según las pruebas de esfuerzo. A los seis meses cuando fui a una consulta con el especialista que me atendía, y le dije que llevaba un mes sin tomar pastillas y que estaba trotando (cosa que nunca hacía) y haciendo ejercicios (esto siempre los he hecho), el doctor me dio un gran sermón y me detalló con saña cómo iba a morir si dejaba los medicamentos y sometía el cuerpo a esfuerzos extremos.
    No fui más a consulta con él y me he hecho exámenes con otros sin explicar los antecedentes, y todo marcha como si nunca hubiera sufrido un infarto, y lo mejor, las pastillas no las volví a tomar y la tensión permanece dentro del rango normal.
   Por ahora, solo puedo decirles que mi cuerpo cumple el próximo 18 de febrero 67 años y sigo haciendo las mismas actividades de cuando tenía 50 años o menos. (“Todas okey”, y sin ayuda de suplementos), y puedo trotar horas con una capacidad respiratoria que nunca tuve.
   Es posible que muera mañana, pero no vivo arrastrando un cuerpo adolorido, todo echado a perder por la edad y la irresponsabilidad como pensante de mantenerlo enfermo.
   La salud, el cómo se siente un cuerpo saludable a esta edad no se los puedo mostrar, solo lo siento yo, pero ya hay testimonios de resultados en otras personas, que a su tiempo te voy a mostrar.
    El programa de reprogramación que he desarrollado costa de varios puntos fundamentales.
a)   La reprogramación de tu mente para que no influya de manera reactiva, automática o inconsciente sobre la salud física.
b)  La reprogramación genética para la recuperación de los daños físicos por enfermedades y desactivar los factores hereditarios que propendan a la enfermedad o mal que se padece.
c)    Desprogramar la actitud del pensante que viene cargada con todas las consideraciones que ha tenido con respecto a sus problemas físicos o enfermedad que padece, y finalizar con la programación de nuevos decretos que le materialicen la actitud que considera, es la manera correcta de proceder ante el problema de salud que venía padeciendo.
   Estos pasos son para solucionar problemas específicos del organismo y pueden ser efectuados sin que el pensante tenga que dejar el tratamiento médico que esté recibiendo.
    Llevo un poco más de dos años en esta página hablando de la actividad pensativa, pidiendo que entiendan su rol de pensantes y le dediquen aunque sean dos minutos diarios a recuperar el control del acto de pensar.
   Sin este control no hay magia, no es posible corregir la memoria genética para sanar o para prevenir enfermedades, mucho menos hacer una reprogramación para retardar el reloj biológico y los múltiples achaques que empiezan a padecer las personas, (hombre y mujer) cuando el cuerpo entra en el ciclo de menopausia.
    Bueno mi amiga(o), hoy creo que me he extendido, vendrá el lunes y seguiremos charlando. Que tengas buen provecho con las expectativas que te pueda haber despertado. Nos vemos pensante.

   Nota: Como puedes comprender, por ahora no voy a publicar el procedimiento y otros detalles hasta que las evidencias estén respaldadas por profesionales. Sin embargo, este es mi email, por si deseas curiosear acerca del asunto. emiliofernandezr@hotmail.com