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lunes, 27 de febrero de 2017

CRECIMIENTO PERSONAL

¿NO HAS ESTADO CRECIENDO? ENTONCES, ESTANCADO NO ESTÁS.
 Hola amiga(o) pensante. Es posible que algunos pensantes consideren y se sientan que están estancados. Pues no lo están, han estado cayendo o retrocediendo de una manera imperceptible.
  Con esta percepción de que están estancados, se angustian y quieren reiniciar la subida desde donde creen que se quedaron, y las probabilidades de progreso son pocas.
   Por ejemplo; el pensante abandonó los estudios hace tres años y quiere reiniciar. En tres años han ocurrido unos cuantos cambios en el programa de estudio y en él y tiene que retroceder para llenar el vacío que se le creó.
  Además, un pensante no puede dejar de pensar, vive considerando y reconsiderando todo lo que experimenta o vive. Toda esta producción de ideas modifica permanentemente la personalidad o su manera de pensar.
   Algunas cambios o detalles se notan, pero la gran mayoría no, y el pensante no se da cuenta de la transformación que está sufriendo.
   Por este motivo la percepción que tienen de sí mismo no les favorece a la hora de emprender o querer salir del “estancamiento” que dicen padecer. Hasta es posible que esté subestimando las condiciones que tiene ahora.
   No te reinventas o emprendes nuevos objetivos con éxito, viendo una imagen irreal o alterada de ti.
   ¿Qué entiende el pensante por crecimiento personal? Según su respuesta de lo que cree, indicará que “necesita” para crecer. Para algunos es tener mucho dinero, otros aprender un idioma, etc. Lo que si hace daño al pensante, es que otro venga a determinar por él lo que le conviene para su crecimiento.
   Así que yo no te voy a indicar lo que “necesitas” para crecer, nada que no se alinee a tus metas, es crecimiento. En esto está implicado tu producción de felicidad. Por esa razón, el pensante elije lo que le gusta o considera para su crecimiento.
   Te voy a recomendar que examines, que evalúes la única herramienta que tenemos todos para subir o bajar, para crecer o empequeñecer y esa es la “ACTIVIDAD PENSATIVA”.
   Volvemos a llegar al punto donde tienes que saber qué es lo que quieres, o cuáles son tus metas. La condición de no saber o tener dudas, es una condición que padecen muchos pensantes novatos o que están en temprana etapa de sus vidas, pero también los que se consideran estancados.
   Existe la necesidad de saber cuál es el mejor camino para el crecimiento personal y este camino aparece cuando se hace la meta o se establece el objetivo.
   En ambos casos, el tiempo que se pierde sin crecer o mejorar, se está desmejorando, y ambos dependen de que también se ha estado operando el acto de pensar.
   Hay una particularidad con la actividad pensativa, en la medida que te haces consciente y mejoras el control del acto de pensar, no tienes que ocuparte de estar pendiente de evitar pensar negativo, de no enfermar el cuerpo, de no saber lo que quieres, decretar o decidir una estupidez que en nada te beneficie.
   Por otra parte, la mente y sus programas están accesibles para el pensante que quiera o necesite revisar el pasado. No hay posibilidad de que desmejores como persona.
   No se debe confundir fracasos, o graves inconvenientes que se presentan en las metas o proyectos como un freno al crecimiento personal.
   Un golpe al crecimiento personal sería que el pensante por efecto de los hechos pierda el control de la actividad pensativa, y se invalide o minimice. Esto sí que es un fracaso.
   Hay condiciones en algunos aspectos de la personalidad que fueron útiles para progresar, pero que ya tal como están, su apoyo para continuar el progreso es poco o nada. Necesitan una revisión para reformular nuevas ideas que modifiquen ese aspecto de la personalidad.
    Por ejemplo; el pensante intenta retomar sus estudios, pero su capacidad para controlar distintos ciclos de acción, como atender su casa, el trabajo, los hijos y ahora los estudios, no es suficiente. Este ciclo adicional causa que se descontrolen todas sus actividades y empiezan a surgir problemas que de otra manera no hubieran aparecido.
   Hay quienes pueden volver a poner orden, pero la confusión que se genera es causa de pérdida de control de la actividad pensativa y las decisiones o ideas que se producen pierden calidad y el retroceso es evidente.
   Si un pensante encuentra que hay algo en “su personalidad” que lo afecte de manera “positiva o negativa”, que no tenga que ver con el acto de pensar y la producción de ideas, tiene toda la razón para no volver a leerme.
   ¿Y si no encuentra?  ¡Ah! Si no encuentra, la importancia del control del acto de pensar, es un dato valioso que se debe apreciar.

    Gracias por tu atención. Buen provecho con tu crecimiento personal.   Nos vemos pensante.