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viernes, 3 de febrero de 2017

EL PENSANTE ES EL OBJETIVO

 EL CUERPO ES UN INSTRUMENTO NO LA FINALIDAD
  Hola amiga(o) pensante. Aunque voy a compartir con ustedes información que les puede ser de mucha utilidad para resolver problemas de salud física y la posibilidad de extender las expectativas de vida de un cuerpo, el objetivo es el pensante.
   El pensante no es otro que el mismo espíritu, quien es en esencia el ser que “ahora” usa como medio para alcanzar sus objetivos, un organismo con vida propia.
   El cuerpo está vivo, el pensante puede hacer con esta vida lo que quiera, hasta matarla colgándose de un mecate. Él sabe en sus adentros, por allá por su mundo perdido de inconsciencia, que no muere.
  Las cinco grandes religiones del planeta aglomeran casi la totalidad de los pensantes y todas coinciden en el factor espíritu como esencia de lo que es un ser humano. Y los que no, andan muy preocupados por saber en verdad como es que llegaron a existir y responder los innumerables fenómenos y evidencias que parecen no tener respuestas científicas hasta hoy.
   El pensante no debe perderse de vista el mismo, al estar atraído por lograr objetivos para el organismo físico. Todas las mejoras que logre con el cuerpo deben estar alineados a la finalidad de mejorar su progreso espiritual.
   Experimentar muchas de las cosas que experimenta el cuerpo, o sentir efectos a través del cuerpo, es una fascinación para los pensantes. Efectos como el de los alucinógenos y el sexo han cautivado a los pensantes.
   Por la atracción de estos atractivos efectos, los pensantes los han utilizado para desarrollar culturas dedicadas a la búsqueda de elevación espiritual con el sexo y las drogas. Han espiritualizado un placer que se obtiene a través del cuerpo.
   Efectos que aún sigue fascinando, pero que en general los pensantes no han podido pasar a través de ellos y liberarse de su dependencia y efectos nocivos.
   Los objetivos de salud, y la posibilidad de alargar hasta tres veces más el promedio de vida que en la actualidad se le estima a un cuerpo, es un tiempo perdido si los pensantes no resuelven sus problemas de inconsciencia acerca de su verdadera naturaleza y aclaran su verdadero camino.
   En la actualidad, casi todo lo que hace el pensante por el cuerpo, es para que le sirva para experimentar los efectos placenteros que recibe a través de él, y para lograr los objetivos materiales que el sistema le ha inculcado como finalidad espiritual.
   De nada les sirve a los pensantes poder reprogramar el genoma y lograr ser poseedor de un organismo sano y que les dure en promedio setecientos cincuenta años de vida, si su irresponsabilidad con el ecosistema los va a matar a casi todos en menos de cien años si siguen como van.
   Entiendo que el sistema imperante impide que la gran mayoría de los pensantes tengan tiempo de pensar o ir a su mundo interior con objetivos espirituales. La realidad criminal que hay que afrontar a diario no los deja dormir, pensando que hacer para sobrevivir como cuerpos.
  Todos los esfuerzos y estrategias están enfocados en resolver los problemas de supervivencia. Y aquellos que están en mejor posición económica, con tiempo para pensar en ellos, son clientes cautivados por frivolidades que le consumen ese precioso tiempo, que les puede servir para salvarse y salvar el planeta de esta eminente catástrofe global.
  Sin embargo, observo que una de la explotación más vil que el sistema les aplica a los pensantes, es a través de la salud física. No les da solución, pero los obliga de manera legal a usar las herramientas mortales que ellos disponen.
   Puedes jurar, que si hay alguna medicina alternativa que mejore los malos resultados de la medicina convencional, en unos pocos días la hacen desaparecer o convencen a todo el mundo de la estafa y riesgo en la que va a caer, pero no les informan lo que las estadísticas demuestran de sus resultados con los fármacos que se utilizan en todo el mundo.
   Por ahora, el sistema no ha encontrado la manera de pensar por ti, pero si muchas maneras de inducirte a pensar lo que ellos quieran. Pero no te descuides, tecnología para leer el pensamiento es posible, en cualquier momento te enteras que lo que piensas puede ser descifrado.
  Si quieres garantizar tu libertad, cuida la actividad pensativa. Si deseas intervenir en tu salud física para no caer en manos de la medicina que mata más gente que la que cura, entonces, cuida la actividad pensativa, mejora el control que tengas de ella y pon tu cuerpo, tu mente y tú como pensante a salvo.

   Ha sido un grato placer mi querida(o) amiga(o). Buen provecho con tu libertad para pensar.  Nos vemos pensante.