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domingo, 19 de febrero de 2017

REVELANDO SECRETOS

TÁCTICA PARA TENER DOS MUJERES A LA VEZ, PERO QUE TODA MUJER DEBE SABER
 En una sociedad monógama, los hombres polígamos tienen que ser muy ingeniosos, buenos actores y gozar de la chispa de la improvisación.
 Todo comienza cuando ya tienes tu pareja y se te antoja tener otra. No las puedes tener bajo el mismo techo, todas ellas son monógamas y no quieren compartir el marido.
 Hay hombres que son excepcionales, estos tipos merecen los premios Oscar de la actuación, deben ser exaltados al salón de la fama y aparecer en los records Guinness.
 Fíjate si son tan buenos actores, que las mujeres se enteran que comparten marido cuando se están muriendo de viejo o cuando se mueren por alguna causa, y es cuando los hijos conocen hermanos de su misma edad.
 Al resto de los hombres, que la consciencia insiste en echarle la partida para atrás, necesitan conocer estas tácticas.
  Tenemos el caso donde la amante sabe que eres casado o tienes tu mujer. Aquí tu principal preocupación es tu mujer. Ten por seguro que tarde o temprano ella se va a enterar; vas a cometer un error o algún chismoso la va a alertar.
  Cuando ocurra lo inevitable vas hacer esto: ella va a rabiar, se va aponer furiosa y a querer ponerte las maletas en la calle. Tienes dos caminos para reasumir el control; entrar por lo bajito o por lo alto.
  Por lo bajito es, quedarte callado, dejar que ella deje salir su furia, hasta que se ponga a llorar. Este es el momento para acercarte con tu cara de arrepentimiento y ponerle muy suave una mano en la espalda. Si se sacude, espera un poco más, no es el momento. Déjala que se lamente y llore por un rato más y lo intentas de nuevo.
  Cuando ella no rechace tu contacto, pásale la mano por la espalda, acaríciale los cabellos sin quitar tu expresión de arrepentido.
  Ella te va a preguntar “por qué lo hiciste” o alguna otra pregunta similar. Ahí es donde empiezas hablar y le reconoces su amor y lealtad contigo y lo basura que fuiste, (no que eres). Cuando su gimoteo cese le prometes que vas a dejar la otra, ella te va a pedir que lo jures por tu madre, así que híncate de rodillas si es necesario, pero hazle creer que esa es la solución.
  En lo que veas que suspire aliviada, llévala a la cama y hazle el amor como si fuera la primera vez, de paso que lo vas a disfrutar junto con tu éxito.
   Luego que terminen, te quedas con ella mimándola y le sueltas la última granada. Le dices que te llevará algo de tiempo romper con la otra, y para que no recule, le dices que si te quiere dejar por eso, que lo haga, te lo mereces.
 Ella ni por el carajo va a dejar que te vayas, su orgullo de no darle el gusto a la otra se impone y con algo de simulada valentía de va a decir que tienes que cumplir tu promesa.
   Listo ya tienes el permiso para quedarte con la otra.
  La otra forma de afrontar la situación, es que cuando arme su berrinche, tus armas uno más escandaloso y la acusas de ser la causante de tu infidelidad. A cualquier detalle le puedes sacar punta exagerándolo, pero que a ella le parezca verdad.
   Poco a poco le entrará duda y su rabia bajará hasta sentir miedo de perder y comenzarán a salir lágrimas de aflicción, de dolor por lo que le hiciste. Ese es el momento para que bajes el tono y hagas la otra entrada por lo bajo.
   Si no lo sabes tienes que aprender que el movimiento emocional es en secuencia, tiene un orden.
   Ellas se van a enojar y llegar hasta la ira, que es donde se les tranca la respiración y no pueden ni hablar, así que lo que hacen es romper cosas o tratar de arañarte. Luego bajan a enojo fuerte donde si pueden gritar y decirte cosas. Luego sienten miedo, miedo a perder su matrimonio, su familia, a que te vayas con la otra y la abandone, etc. De este miedo bajan a aflicción, rompen a llorar y comienzan a necesitar que te compadezca.
  Con tu actuación, lo que quieres es llevarla desde ira, hasta necesitar compasión o lastima. Aquí es donde pones condición de hacer una separación con la otra mujer a tu manera.
  El otro caso sucede cuando la amante no sabe que tienes mujer. Ella se cree que es la única que te tiene, y su comportamiento es similar al de tu mujer.
  Igual que en el caso anterior sabes que vas a disfrutar de las dos sin problema por un tiempo limitado; no eres un verdugo como los campeones del engaño y la mentira. Así que prepárate para cuando estalle la bomba en alguno de los dos lados.
   Esta preparación es, estar consciente de que va a suceder para que no te agarre desprevenido y pierdas el control cuando no debes.
  En este caso tienes otras armas que puedes utilizar. Por lo general ellas se culpan una a la otra de lo que tú estás haciendo y compiten para ver cuál de las dos se queda contigo y eso te facilita las cosas.
   Si alguna de las dos se subleva, la táctica de manejo psicológico es similar al otro caso, y cuando logres la prórroga para vivir con las dos, siempre, siempre vete buscando una tercera.
   ¿Por qué una tercera? Te explico: tu éxito de vivir con las dos tiene una grave falla, y es que ambas no se van a sentir exclusivas de tu amor y poco a poco se vuelven presa fácil para otro como tú, y te va a montar los cuernos. Y ellas sí que saben disimular muy bien. Además sienten que están haciendo justicia, te lo mereces, y pueden dormir con su consciencia tranquila.
   De no montarte los cuernos, sus maneras de ser contigo no van a ser lo mismo que antes, y quien se va ver usado y manipulado con ningún amor, vas a ser tú. Algo inaceptable para un padrote que quiere tener un harén. 
   Con una tercera tienes donde recibir un inocente amor, por lo menos el tiempo que buscas otra para que se repita el ciclo.
   Te aseguro colega que lograrás tu objetivo, y como ganancia adicional, llegaras a viejo solo, como un coño e’madre que no quiso a su familia.

Autor: Emilio Fernández