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viernes, 3 de marzo de 2017

HOY Y MAÑANA

 VIVE INTENSAMENTE LA VIDA HOY, PERO ASEGÚRATE QUE MAÑANA TAMBIÉN PUEDAS.
   Hola amiga(o) pensante. No creo que alguien que tenga un dolor de cabeza, una enfermedad o haya sufrido un accidente, está en condiciones de estar leyendo este artículo o ningún otro.
   Tampoco conozco a nadie que no haya pasado por momentos de dolores o malestares donde no tiene ánimo o ganas de estar prestando atención y reflexionando acerca de un tema o asunto.
   Es decir, quien indaga, trata de mantenerse informado o de aprender acerca de algo que considere importante, son las personas que su salud física o mental no le está entorpeciendo.
   Es inconcebible que una persona con algunos años de vida y experiencia, no tome algunas previsiones por si le sucede algo, sabiendo lo impredecible que es un cuerpo a la hora de aparecer una enfermedad o sufrir un accidente.
   Eso sin considerar lo inevitable, “los cuerpos envejecen” y con el envejecimiento vienen dificultades.
   Estoy consciente que no escribo para quienes están pasando por momentos muy difíciles, bien sean mentales o físicos. También sé, que los que se sienten bien en este momento, un alto porcentaje no les preocupa prevenir.
   Cuando se anuncia el apocalipsis es que corren a sus iglesias, a tratar de tener una fe que no han cultivado y visto crecer en los buenos tiempos.
   Hasta que el cuerpo no se queje, no se le presta atención. Ya lo he dicho; la atención que se le da es para disfrutar la apariencia externa y succionarles las sensaciones placenteras.
   Por supuesto que no son todos, es ese alto porcentaje que deja todo para última hora, y cuando llega esa última hora se chorrean todo, y entonces, piden a gritos que los ayuden, que van a poner todo de su parte.
   ¿Y cuál parte? si lo que podían aportar para recuperar la salud o la vida, no se interesaron en estar preparado.
    Es general el hecho de saber que se gana y se pierde, pero aun así, hay quienes no están preparados para perder.
    Muchos han tenido pérdidas que para ellos en ese momento no fueron tan importante, y no conciben como alguien puede echarse a morir, perder la cordura o cometer un disparate cuando sufre una pérdida o pierde.
   “La vida te da sorpresas, sorpresas te da la vida” (letra, canción de Rubén Blades). Sorpresas que no deberían ser llamadas sorpresas o sufrirla como si lo fueran.
   El ladrón se sorprende cuando la policía le llena el cuerpo de balas. ¿Y qué quería él? Hasta los delincuentes y criminales deben prepararse para los hechos que son posibles que ocurran en la “profesión” que ejercen.
   Vivir la vida, o estar vivo es una responsabilidad. Se puede considerar que no se pidió estar vivo, por lo tanto que se la calen los padres, Dios, la humanidad o la naturaleza por haberlo hecho.
   Algunos adolescente rebeldes no tienen reparo en argumentar a sus padres, que ellos no pidieron que los trajeran al mundo. Yo digo; “no lo pidieron, pero como les encanta hacer lo que le den la gana, se contradicen como unos bobos.”
  Está bien que no se tome la responsabilidad por el mundo, pero no hacerlo por la vida propia, no tiene excusas.
  Es didáctico argumentar, que para entender la realidad de otro, hay que ponerse en sus zapatos.
  Esa proyección es posible para un pensante. Es una práctica de gran beneficio, pero por lo general los pensantes solo exigen que se les entienda, que se pongan en sus zapatos.
  Como puede ver amiga(o), los pensantes nos enredamos la vida casi que por gusto. Aquel que no sabe con certeza, intuye la filosofía fundamental de la vida o para estar vivo.
   Por eso tengo un buen concepto de la capacidad cognitiva de todos los pensantes.
   Pero por ese motivo no dejo de ver como la indolencia, la pereza o lo que sea que considere para no vivir una vida plena desde principio a fin, son huecas justificaciones.
   “Vuelve el perro arrepentido…” Recupera el control de tu actividad pensativa y estarás prevenido para lo que sea.

  Ha sido un grato placer.  Buen provecho con tus prevenciones.   Nos vemos pensante