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sábado, 11 de marzo de 2017

SIN AMOR, NO HAY GANAS.

                POEMA
Se apaga el amor, y se apagan
las ganas.
Hay amores que florecen con tal
energía y entusiasmo, que no hay
a quien no llame la atención.
Amores que consumen todo el
combustible para celebrar la luna
de miel y luego ninguno de los dos
se ocupa de reponer lo que han gastado.
Amores que al consumirse la despensa,
quedan solo con la pequeña mecha
encendida del piloto, que un desencantado
corazón mantiene esperanzado, de que
se recuerden que él fue el motivo.
Son amores que se acostumbran a
alumbrarse, con esa pequeña luz de un
amor contraído al mínimo, a punto de
apagarse por completo.
Amores que viven entre lo claro y lo
oscuro, y luego se preguntan en el
cementerio de neuronas, ¿por qué no
me dan ganas?  Ganas de apurruñarnos,
de restregar cuerpo con cuerpo,
de volver a saborearse las salivas
con el mismo entusiasmo de los
primeros besos; de sentir ganas de
exprimir la carne hasta que se mezcle
el dolor con el placer.
Se les apagó el amor y se les apagaron
las ganas, y ahí están juntos
hasta que la muerte los separe,
amándose sin ganas, solo con
la pequeña luz del piloto en la
cocina, donde con combustión
atómica se cocinó el primer hijo.

Autor: Emilio Fernández