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viernes, 28 de abril de 2017

LA GENIALIDAD ALIENADA

 SI NO LO PIENSAS, NO LO ERES, NI LO SERAS NUNCA
   Hola amiga(o) pensante. Eres un genio, creativo y original, no entiendo porque no te lo crees al cien por ciento. Miento en esta última parte, si te entiendo porque yo pase por eso.
   Me costó, pero pude entrar en mi mundo para revisar cada cajón, cada gaveta, cada rincón de la mente donde pudiese esconderse un pensamiento o un registro que dictara la creencia de que no había nacido con la suerte de ser un genio.
   Quienes no logran deshacerse de ese estado o de esa manera de ser, para sentirse un ser excepcional, por lo general no pueden, porque buscan resolver las limitaciones fuera de ellos.
    Si estás de acuerdo de que somos como pensamos, y no como piensen los demás, no veo la razón para que no empieces a pensar hasta que lo creas, y lo sientas, que eres un genio o un talentoso pensador creador de ideas de calidad.
   En el mundo exterior están los opinadores de oficio, los curadores de ideas, y toda clase de autoridad para valorar lo que significa ser un genio, o un ser con el poder de la creatividad.
   Si no, te atrapan los amigos psicoanalistas y te catalogan como un arrogante, con el ego como un globo aerostático que se la quiere dar mejor que los demás. Y tú piensas; ¡Hay verdad! “hay que ser humilde”, “no puedo pensar que soy un genio”. “bla,bla,bla...”
  Es decir, no has convencido con tus prodigiosas creaciones a la sociedad, y hasta que ellos no lo reconozcan, no te lo puedes creer. Pero si no lo piensas, no te lo crees, y si no te lo crees, no puedes ser un genio.
  El que un genio, que la sociedad ya le haya rendido honores, sea humilde, sin ínfulas o arrogancias, no significa que no esté orgulloso de sí mismo, y que nunca creyó en su genialidad o de lo que podía ser capaz. Ten por seguro que desde que tuvo uso de consciencia confió en su genialidad.
   Así, que para creerte un genio y un insigne pensador, primero tienes que convencer a los demás y esperar que te reconozcan. Si es así, te llevaras una burbujeante insatisfacción cuando te vayas. Si no, le echas la culpa a Dios o al destino por tu suerte.
    Pero te voy a decir algo, no todos los genios salen de su mundo para ser protagonista de las telenovelas sociales, y no todos los genios protagonistas de la sociedad, son genios en sus mundos.
   La genialidad más apreciada es la que el pensante desarrolla en su propio universo. Llevar un mundo en armonía, sin ir lanzando fuegos artificiales para que todo el mundo lo sepa, es el ciudadano que necesita toda sociedad.
   La opinión social está decidiendo que es belleza, que es fealdad, que es bueno y que es malo, y tiene todos los conceptos que sean necesario para definir un genio, pero la opinión social no ha podido hacer un mundo donde predomine la belleza, donde predomine lo bueno, o que abunden genios por todas partes.
   Este sistema se sustenta de la mediocridad, y no va hacer nada por tu bien, así que no esperes sus opiniones para decidirte a ser quien quieras ser.
   Un pensante casi nunca produce el mismo pensamiento, su impulso siempre es a ser original, novedoso, cuando crees que piensas lo mismo, por lo general solo estás recordando, eso que ya lo pensaste alguna vez.
  La mente te sirve en una bandeja el pensamiento para que lo revalúes, lo examines y produzcas una idea mejorada u otra idea, pero el acondicionamiento social ha alienado al pensante, ha perdido su identidad y la mente al ver su pereza, actúa por su cuenta.
   Te repito. Si entiendo porque no te atreves a considerarte un genio, te da pena y miedo mostrar tu insignificante obra junto a otras que ya han recibido todos los premios de excelencia.
   Por tu atrevimiento, el jurado va hacer todo lo posible para que vivas en las alcantarillas, avergonzado.
     Fíjate en este ejemplo. Desde hace cinco años, con sesenta y dos años, me decidí a escribir, hice mi libro, “Haciendo Nada” y cinco novelas, y todas sin ninguna experiencia en escritura, ni corrección profesional, sin saber nada de redes sociales, marketing, con toda la novatada las subí a Amazón. Me di el gusto. Ya me di mi satisfacción, pero eso no quiere decir, que no aspire a editarlas y publicarlas como exigen las reglas sociales, y si se venden bien, también voy a disfrutar el dinero.  
   El ejemplo es para decirte, que primero está la confianza en mí, por encima de lo que piensen los demás. Con todo respeto, pero en mi mundo no pasa nada que no sea yo quien lo decida. Eso de maldiciones, brujerías, menosprecios, etc, nada que ver. 
   Vamos, convierte en un genio para curar este mundo de la mediocridad de quienes quieren convertir en mediocre a toda la población del planeta, para usarlos como les de la gana.
   Hasta este momento van ganando ellos. Solo cambiando nosotros cambiaremos el nefasto sistema.

   Ha sido un placer.  Buen provecho con tus novedosas ideas. Nos vemos pensante.