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lunes, 8 de mayo de 2017

CONCIBIENDO LA NADA

  LAS CONDICIÓN IDEAL PARA LLEGAR A SER CONSCIENCIA PLENA
  Hay personas que se diagnostican a sí misma que no saben pensar, porque no puede dejar de pensar negativo y su vida es una ruina, y su salud un desastre.
  Aunque parezca contradictorio, está hecha una ruina y somatiza porque es un pensador eficiente, todo lo que piensa lo materializa. No ha perdido su poder.
  Sabe pensar, y lo sabe hacer muy bien, es un hecho demostrable. Está convertido y se encuentra en el estado que está considerando.
   Pero el pensante es un infeliz con su creación, no se quiere ver ni sentir como se siente, ¿qué está haciendo mal?
  Ya le han dicho; que cambie “su manera de pensar”, que deje de ser negativo, que tenga calma, que controle las emociones, que controle los pensamientos, etc.
  Pero lo ha intentado todo y solo logra a veces, sentirse algo aliviado por un tiempo y luego vuelve a caer en lo mismo.
   No es que la información o lo que le recomiendan sea falso. Es cierto, si controla sus bajos estados emocionales mejora su vida y su salud. Al igual que si controla sus pensamientos o si piensa positivo verá los cambios que espera en corto tiempo.
   La falta de resultados positivos estables o de ningún resultado es la omisión de la “importancia que tiene el acto de pensar”.
   Hablamos del “acto”, solo del acto, de la acción de pensar.
   Es como el acto de cocinar, no que plato cocinas, se trata del acto de caminar, no a donde caminas.
   Los prospecto que reclutan para los Juegos de los millones, como el béisbol, fútbol, etc. Solo lo pueden entrenar en perfeccionar las acciones que necesitan ejecutar, lo que decida hacer durante el juego le saldrá mucho mejor que si no hubiera perfeccionado la técnica.
   Pensar es una acción que se diferencia del resto de las acciones, porque no la ejecutas con alguna parte del cuerpo y no hay manera que otros puedan objetivamente ayudarte hacer correcciones.
  Además, el descontrol del acto de pensar, no se generaliza en todos los temas o asuntos que se tengan que pensar.
   Por ejemplo; en tu trabajo, en sus distintos aspectos es raro que pierdas el control y cuando sucede te puedes observar y de inmediato retomas la compostura adecuada. Pero cuando tratas con niños, no hay manera que puedas actuar relajado y tienes que huir para poder volver a la normalidad.
   Otro; apenas tu pareja abre la boca para decirte algo, que ya tu supones de que tema se trata, estallas como una dinamita.
   Como puedes observar no está generalizado el control del acto de pensar. Así que tienes una buena oportunidad de corregir las áreas deficientes, pero si ya te tuvieron que bajar en chinchorro de la montaña, entonces tienes que entrenarte mejor antes de volverlo a intentar.
  Si no puedes discutir un asunto con tu pareja sin volver a terminar dando gritos, rompiendo tus propias cosas o agrediéndose, entonces no lo puedes volver a intentar sin una preparación previa.
  “Haciendo Nada”, es un ejercicio que lo denomine así en un comienzo, para reírme junto a mi esposa e hijos. Me preguntaban, ¿qué estás haciendo?  Y les respondía con sinceridad “Nada”. Poco a poco les fui explicando mi investigación con la “Condición de Nada” y el ejercicio que estaba haciendo y entre ellos en forma de chanza decían, mi papá o Emilio, está “haciendo nada”, y así lo dejé.
   Haciendo Nada, aunque parezca el paraíso de los flojos, indolentes o perezosos, es todo lo contrario, se requiere trabajo, mientras más descontrol, más trabajo. Enfrentar el desorden que tienes “dentro de la cabeza” no es nada fácil.
  Para experimentar “La Nada” se debe ser capaz de concebir y mantener la idea. Hay que pensar con esa intención, a la vez que se mantiene la atención en el acto de pensar Nada.
   Mantener la consciencia mientras piensas Nada, es todo lo contrario de lo que has estado haciendo en los últimos millones de años de tu existencia como ser pensante para mantenerte consciente.
   Es fácil mantener la atención y el interés en algo, en los contenidos de los pensamientos o imágenes, pero intenta mantener el mismo interés sin que nada te lo motive o te incite a mantenerte consciente.
  La Nada es el principio y final de la existencia, está aquí presente permitiendo la persistencia de todas las cosas, (espacio-tiempo), y hace mucho, pero mucho tiempo que no le prestamos atención.
  Pero ha sido un descuido intencional, ya que si quieres que algo persista para ti, tienes que dejar de observar toda la verdad del fenómeno. Y La Nada es tan fácil para no ver, que no necesitas esforzarte.
   Hasta este momento de nuestra existencia hemos acumulado cualquier cantidad de creaciones que ya no tienen uso beneficioso. La mayoría de los pensantes no pueden con la montaña de cosas que llevan sobre sus hombros y como consecuencia, sus estados de consciencia son lamentables.
  Haciendo Nada, su propósito es ejercitar el control de la actividad pensativa mientras mantienes la atención en el acto.
   Para hacerlo, primero concibes la “idea de Nada”. Nada es nada, difiere de la nada por ausencia de algo. La idea de Nada como toda idea que pienses, (o imagines) debe producir un efecto en ti.
   Si piensas frío, calor, sexo, sentirás el efecto de la idea, y si piensas La Nada, empezaras a desplazarte hasta experimentar el estado de Nada. Sinónimo de plenitud, serenidad, quietud, silencio, etc.
  La consciencia plena, es la condición de Nada, visión desde el principio y fin de la existencia. No me creas, tú decides.

   Ha sido un placer.  Buen provecho con las conclusiones a la que llegues.   Nos vemos pensante.