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viernes, 5 de mayo de 2017

LA CONDICIÓN DE NADA

PENSANTES  ACUMULADORES
   Hola amiga(o) pensante. Una persona es un compendió de contenidos, de significados que ha considerado y se ha convertido en ese espejismo que llama personalidad.
   El pensante siempre es algo, le urge ser algo o alguien; preferible ser cualquier cosa que ser Nada.
  La vida lo amenaza y le ha demostrado que la condición de Nada es sinónimo de muerte o de pérdida. La Nada es peligrosa, pensar Nada es atentar contra uno mismo.
  Es así que durante toda su existencia el pensante se va llenando de significados, registros de vidas tras vidas las va acumulando y guardando con tanto celos, que luego en la vida dramatiza ser un acumulador compulsivo de cualquier cantidad de basura o tonterías que considera.
  Creo que esta es fecha que muchos pensantes no se han dado una buena ducha. No ha hecho una buena limpieza en su mundo y ya no tienen espacio donde moverse.
  ¿Cómo puede aspirar alcanzar elevados estados de consciencia con esa montaña de desperdicio encima?
  Observa y reflexiona. Pensar es un acto que siempre has hecho sin ninguna dificultad. Tal vez no eres bueno o tienes problemas creando los contenidos de los pensamientos, pero son dos cosas diferentes.
   El acto de pensar y el contenido de los pensamientos deben verse por separado, aunque ambos forman un círculo cerrado y todo recae sobre el pensante.
   Las causas que hacen perder el control quiebran la estabilidad del pensante. Pierde consciencia y responde con viejos patrones de emergencia ya instalados en la mente, y los contenidos de los pensamientos que produce, lo hace bajo el efecto del estado emocional en que haya caído.
   Como consecuencia, el descontrol se hace crónico y le entorpece el buen funcionamiento que tiene en otros temas o actividades. Es decir, una vez pasado el hecho que motivo el descontrol, al pensante le lleva muchas horas más para tranquilizarse.
   Casi sin darse cuenta se le descontrola todo su desenvolvimiento, y como consecuencia aumenta el número de problemas, y el descontrol pone en peligro su vida y termina diagnosticado con un pomposo nombre de una enfermedad mental.
  Para reponerse del descontrol y del desorden mental, debe evitar en primer lugar, seguir sin control del acto de pensar.
  Si retoma el control, la automaticidad de la mente disminuye y deja de producir pensamientos con contenidos que no le favorecen.
   Para ejercitarse en el control del acto de pensar, el pensante debe “PENSAR LA NADA”. No importa cuánto cueste concebir una idea que no tenga contenido, una idea cuyo significado sea Nada.
   La personalidad entera del pensante es resultado de significados. Podemos decir que una persona es un paquete de significados, de contenidos de sus pensamientos.
  La ansiedad por salir de un significado para entrar en otro lo impulsa a buscar contenidos para producir pensamientos en los cuales se pueda convertir.
  La mente está llena hasta el techo de contenidos, el pensante está ahogándose con los contenidos de las consideraciones que tiene sobre sí mismo, y lo que lo tiene en tan mal estado, es toda esta significancia acumulada y que no para de producir.
   Si pudieran ver el contenido de lo que piensan los llamados “enfermos mentales”, de inmediato se darán cuenta, que esos contenidos son los que le producen esa conducta anormal.
   El pensante está de manera compulsiva u obsesiva pensando contenidos, ahora debe tratar de pensar Nada de contenidos.
   En lugar de pensar algo, “piensa Nada”. “Haciendo Nada” es, pensar la idea de Nada manteniendo la “atención” en el “acto de pensar”. Experimentar aunque sea brevemente la Condición de Nada, te renueva la vida, la vitalidad y la paz interior que buscas.
  En las primeras prácticas podrás observar el descontrol que padeces. Podrás observar cómo es casi imposible mantener la atención en el acto de pensar. Podrás observar el dominio que tiene la mente sobre la voluntad.
   Los estados elevados de consciencia son estados donde se llega pensando Nada, no son estados que se logran pensando  o analizando contenidos.
  La condición de Nada es el estado que permite al pensante alcanzar el campo unificado de consciencia y retomar su plena causalidad sobre su propio mundo y el universo donde se encuentra.
  Hacer Nada, difiere por completo de “no hacer nada”. Cuando aconsejan que hagas nada, has nada y veras como el enemigo cae rendido a tus pies.

   Ha sido un placer. Buen provecho Haciendo Nada.  Nos vemos pensante.