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lunes, 1 de mayo de 2017

LA UTILIDAD DE LA NADA EN TU VIDA

LA CONDICIÓN  DE NADA, PRINCIPIO Y FIN DE LA EXISTENCIA.
  Hola amiga(o) pensante. A lo implícito no necesitas prestarle atención, es tan obvio que dejamos de observar el detalle y hace parecer tonto o poco inteligente al que lo explique.
  Aquí tengo mi cara de tonto por estar explicando “la Condición de Nada”.
  Hay una anécdota en el librito de Lao Tse. “Tao te king”. El maestro moría y sus discípulos, antes de que se fuera le preguntaron. “maestro, ¿qué es el Tao? Y el maestro les respondió; “el Tao, es el Tao”. De todos los discípulos, uno de ellos quedó en silencio con una expresión de goce; y sus compañeros confundidos le preguntaron; “¿Entendiste?” “Explícanos que es el Tao”, y el compañero le respondió; “el Tao, es el Tao”.
   Nada, es Nada. Entonces, ¿cuál es la importancia de entender La Nada?
   Vamos a intentar explicarlo. Todos construimos un mundo propio con pensamientos que se materializan. Sus efectos se hacen tan real que no solo los sentimos, nos convertimos en eso que pensamos que somos.
  Estos mundos propios, esa personalidad, eso que cada quien experimenta, cree o siente, es un hecho real. No será verdad o realidad para otro, pero para el pensante que lo vive, es indiscutible.
   Algo es cualquier cosa, es toda la realidad del pensante, pero no todas estas realidades o algos, le agradan, hay muchas que quiere desaparecer, otras que está inconforme, y otras realidades, como esa de que cree que puede alcanzar estados superiores de conciencia o ser mejor de lo que es, o que puede lograr objetivos hasta ahora no posibles. Pero en todas esas realidades La Nada está implícita.
    Hay un ejemplo, como ese, de que si tienes la mano ocupada con algo tienes que soltar eso para agarrar otra cosa. Esa no es una lección de gente que quiere parecer inteligente, 
   Pero usemos esa lección para observar la condición de Nada. Si ya sostienes algo en tu mano, es obvio que tienes que soltarlo para agarrar otra cosa. Aquí también te dice, hasta que no tengas Nada de ese algo en la mano, no desaparece de tu mano y no podrás agarrar o poner otra cosa.
   Hasta que no tengas Nada de ese algo no puedes poner otro algo; ¿lo viste verdad?
    Como ese dolor o enfermedad que no se te quita, esa manera de ser que quieres cambiar, ese abandono de tu pareja que te tiene enfermo, etc. Para poner el algo que quieres o deseas, tienes que tener Nada de esa cosa que posees o existe como una realidad en ti.
   Okey, esta condición de Nada, para poder poner otro algo en la mano, es partiendo del hecho de que ya tenemos algo en la mano. Ya tenemos enfermedades y otros males o condiciones indeseables.
   ¿Pero cómo llegaron a mí estas cosas o estos males? Antes de responderme esa pregunta, hago las observaciones que se hacen casi todo el mundo. “Yo antes no lo tenía”,  “yo no era así”, “cuando no existías en mi vida, yo era feliz”, etc.
  ¿Observaste el detalle en estas expresiones? En todas, está reconociendo que existió una condición de Nada previa de ese algo.
   “Si no lo hubiera conocido”, aquí se afirma que hubo una condición de Nada previa a que decidiera que le interesaba o le gustaba. Pudo haberlo conocido desde la infancia, y cada uno vivió dos divorcios, pero sucedió un día, en un instante se pensó o se sintió, “me interesa”. Allí pegadito, casi imperceptible, se consideró previo, “no lo tengo” seguido de “lo quiero tener”.
   O tuvieron haciendo sexo un tiempo por puro placer, sin compromiso, y un día se pensó en querer quedarse viviendo juntos; vivieron un tiempo y ahora sufre la dolorosa pérdida por traición o porque se murió, y no puede dejar de sufrir.
  La condición de Nada la vemos al principio de la existencia y en el fin de la existencia, pero está presente en toda existencia. Es la que permite la persistencia de las cosas.
  El pensante es el creador y observador de esta condición de Nada, él decide si quiere deshacer los efectos de esa realidad, cambiarlos o modificarlos, o decidir que sigan persistiendo como están.
  Tú decides si quieres seguir amando o seguir sufriendo, y como es obvio, vas a optar por desaparecer lo que no quieres y a conservar lo que te gusta.
   Siempre se ha insistido que para entender “bien” una situación o algo, hay que revisar desde el principio. Pero para estar seguro de encontrar el principio, hay que ir a encontrar cuando “había Nada de eso”.
   Si los problemas son por causa de un divorcio, por lo general se comienza desde el día que se conocieron, el hecho objetivo, pero no se considera que había una condición previa sin la existencia de esa persona, o de la aparición de esos sentimientos especiales que se sintieron.
  Esta condición de Nada previa en tu mundo fue tu primer DECRETO, “no lo tengo” y una fracción de segundo después “lo quiero, me simpatiza, me agrada, etc.”
  El decreto de la condición de Nada se ve con claridad que va implícito en el decreto, para alcanzar el objetivo. Esto es lo normal, pero a la hora de resolver tus conflictos, productos de tus decretos o decisiones, esta normalidad no es toda la verdad de como ocurre el fenómeno de materializar pensamientos para experimentar sus efectos.
   Tus sentimientos de amor o desamor, es un fenómeno que está ocurriendo, si quieres resolver, debes entender como haces para experimentar esos sentimientos.
  Reflexiona estos puntos, vendremos con otros enfoques para captar una idea que no tiene contenido. La Nada es como una idea vacía, pero capaz de producir una condición especial.

   Ha sido un placer.  Buen provecho Haciendo Nada en tu mundo. Nos vemos pensante.