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lunes, 5 de junio de 2017

LA CLAVE DE LA FELICIDAD

HACER LO QUE TE GUSTA, PERO QUE TE CONVENGA
  Hola amiga(o) pensante. Hacer lo que nos gusta es una de las claves fundamentales de la felicidad, sin embargo aquello que gusta y aquello que no nos gusta puede tener trasfondos que lo contradicen.
  Dejar que los jóvenes hagan todo los que les gusta o permitirnos hacer todo lo que nos gusta, a veces los efectos son más negativos que positivos.
  Lo que gusta se desea hacer, pero también hay cosas que una vez nos gustaron y ahora no sentimos deseos de hacer. Y nos encontramos con pensantes que están confundidos y no saben que es lo que quieren hacer.
  ¿Cómo puede alguien NO saber lo que quiere o le gusta? Pueda que no sepa que es lo que más le conviene y tengas sus dudas, pero debe saber que le gusta y que no le gusta.
  Para el primer paso a la hora de tomar la decisión de actuar, no debe haber dificultad, hasta un recién nacido sabe lo que le gusta. Pero para ver que tanto conviene involucrarse, ahí es donde el pensante adulto debe reflexionar y a los jóvenes se les debe orientar si tienen sus dudas.
  Mencioné que hay casos donde antes le gustaba, pero ahora no desea hacer algo, quizás solo lo estuvo pensando y no se atrevió a hacerlo, o lo hizo durante un tiempo y le quedó un mal sabor.
  De estos pensantes hay cantidades, unos porque recapacitaron que lo que hacían no los beneficiaba y otros por frustración causada por diferentes motivos, pero ahora no tiene ningún interés aparente, pero lleva por dentro dolor.
  Hacer lo que nos gusta después de examinar los pros y los contras, tanto para uno, para la familia y la sociedad en general, es el camino a la felicidad.
  Haciendo los que nos gusta y nos conviene, los golpes y las caídas que reciben duelen, pero no desaniman, el pensante no necesita que le recuerden las actitudes adecuadas para lograr sus sueños, estás les nacen de manera espontánea; voluntad, constancia, etc.
   Hay un nivel bajo de consciencia donde el pensante haciendo lo que le gusta, es perseverante, se cae, se golpea, le duele, pero sigue delante de manera estoica.
  Sabe que son más los efectos negativos que los positivos, pero no quiere o no puede dejar de hacer. A estas cosas le dicen vicios, adicción, o maneras aberradas de ser.
  Un alcohólico madruga, se levanta a las tres, cuatro de la mañana a recabar recursos para comprar la botella. El frío, el cansancio, los dolores, nada le impide hacer lo que le gusta. ¡Si fuera para trabajar no hace tantos sacrificios! Comentan los vecinos.
  La vida de los delincuentes no es una vida fácil como se supone, sin embargo, no duermen cuando tienen trabajo, viven con la paranoia para no ser atrapados por la policía o asesinados hasta por sus colegas, curan sus heridas con lo que encuentran, soportan el dolor y no se achicopalan, todavía sin recuperarse de las heridas, vuelven a lo que le gusta, y la cárcel o el cementerio no les desanima.
  La felicidad entonces no es solo hacer lo que nos gusta, lo que nos gusta tiene consecuencias, y solo si la disposición es libre, plena o hay entrega consciente en lo que se hace se obtienen frutos de felicidad.
  Inclusive un antisocial puede ser feliz si su entrega es consciente y dispuesto asumir las consecuencias de lo que hace.
  Mi papá tenía un cuento; de la mujer con su esposo en la puerta de la casa vieron venir a un vecino tambaleándose de la borrachera, se detenía, hablaba solo, se reía, y le dijo a su esposo; “estás viendo el ridículo que hacen ustedes cuando están borrachos” y el marido le contestó, “lo que tú no sabes, es que viene gozando una bola”. (En Vzla. gozar mucho)
  La tendencia de una humanidad bondadosa es a dar consejos a quien se considera que los necesita porque lo que le gusta no es bueno. Pero los hechos demuestran, que el que necesita consejos los pide, y dar consejos a alguien por creer que los necesita, es un error que trae disgustos.
  Cuando se lanza un consejo al aire, la idea es que alguien que considere que lo necesita o que esté pidiéndolo, lo tome y lo aproveche.
  Puede que no se sepa lo que conviene hacer, pero no saber lo que le gustaría hacer, no puede ser cierto.
   Si haces lo que te gusta y te conviene, elijes un camino donde producirás felicidad.

  Ha sido un feliz momento. Buen provecho en tu camino.  Nos vemos pensante.