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viernes, 2 de junio de 2017

PENSAR NEGATIVO Y EL EXCESO DE CONFIANZA

DESCUBRE QUE FALTA POR ENTENDER DE ESTO.
  Hola amiga(o) pensante. Los llamados actos naturales del pensante, por el hecho de ser espontáneos no se le presta atención, como es el caso del acto de pensar.
  ¿Quién no sueña o aspira ser mejor pensador? Desde antes de nacer se incita al niño que se está formando para que muestre al nacer una capacidad pensativa sobresaliente. Y toda la educación que se recibe es con el mismo propósito; volverse un mejor pensador.
  En la manera de ejecutar el acto de pensar está la clave. En la manera de ejecutar el acto de “batear” está la clave para ser mejor bateador en el béisbol. 
  Antes de golpear pelotas, el entrenamiento para el bateador comienza con la forma de sostener el bate, como pararse, adonde mantiene la atención, etc.
  Quieres entrenarte para ser un mejor pensador, no te pongas primero a batear pensamientos. Antes, revisa como ejecutas el acto, ya sabes que puedes pensar y que piensas desde que naciste, pero en ese acto “natural” deben haberse infiltrado malos hábitos, posturas inadecuadas, o simplemente se puede perfeccionar la ejecución del acto de producir pensamientos.
  De manera similar ocurre con los actos que automatizamos, la persona tiene muchos años conduciendo su carro y recorriendo la misma ruta, y le ocurre la gran tragedia a quien menos espera que le pase. Lo llaman; “exceso de confianza”.
  Ha estado toda la vida produciendo pensamientos, ahora se le acaba el tiempo y no se volvió un mejor pensador. El resultado es todo lo contrario, está buscando con desesperación las maneras de dejar de pensar, está sufriendo graves accidentes, y los pensamientos positivos nunca llegan.
  La misma medicina recomienda que deje de pensar, ya basta de pensar negativo. Si no puede por su propia voluntad dejar de pensar, le pasan por el cerebro unas cuantas descargas eléctricas, lo duermen o lo dopan para que pare de pensar.
  Dicen; “pensar negativo”, para referirse al contenido de los pensamientos, y algunos interpretan, sobre todo los niños, que el acto de pensar se vuelve negativo y cuando esto sucede hay que evitar a toda costa pensar.
  Sucede en la misma educación; dígame alguien si lo entrenaron para saber cómo estudiar, antes de ponerlo a estudiar. Pongan a un hijo a conducir un carro sin recibir lecciones de manejo y esperen excelentes resultados.
  Pero así funcionamos en esta sociedad, exigimos y aspiramos que nuestros descendientes sean mejores pensadores que nosotros. Las estadísticas solo favorecen a un grupito y algunos pocos rebeldes que se abren camino dejando pedazos de la piel en las barreras que están atravesadas en la vía.
  Lo lamentable es, que la actividad pensativa no es cualquier acto. El destino de la humanidad y en forma egoísta de nuestro destino, depende del control que se tenga del acto de pensar.
  Aquí tengo a mi pueblo (Venezuela) dando demostración de lo que sucede cuando se pierde el control del acto de pensar. Y no quiero decir nada acerca de  los que inducen y alientan a que eso suceda. Llamarlos criminal es más bien un halago para ellos.
  Omitir la importancia de la ejecución del acto de pensar, y no estar consciente, que cuando perdemos el control lo que sale de nosotros es destrucción, dolor y muerte, es un mal augurio.

  Ha sido un grato placer compartir. Buen provecho con tu pensar.  Nos vemos pensante.