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lunes, 12 de junio de 2017

SEGURO QUE SABES PARA QUE ERES BUENO

NADIE SABE LO QUE TIENE HASTA QUE PONE A PRUEBA TODA SU CAPACIDAD.
   Hola amiga(o) pensante. Para convencerse que no se tiene capacidad para algo, es muy fácil, pero para demostrarse que se puede, el pensante se vuelve tan exigente consigo mismo que al menor tropiezo tira la toalla.
  ¿Quién dijo?, ¿Dónde está la ley universal que demuestra que solo tienes un solo talento y si con él no se tiene éxito o te lo pierdes, te jodiste tú mismo para toda la vida?
  Pero así funcionamos, mendigando un poco de suerte en la repartición de capacidades o talentos.
  El temor a ponernos a prueba en áreas diferentes a la que la vida por circunstancias nos puso en el camino para sobrevivir, es producto de la vergüenza que se sentiría si no hay aprobación de los demás.
  Recuerdo un anécdota con mi hijo mayor Alexis Fernández Salazar (artista plástico) y un amigo que vino a su taller por un tiempo para ayudarlo lavando los pinceles y haciendo otras cosas. Y este amigo un día para distraerse en un pedazo de lienzo pinto unos burros garabateados de color negro, por “joder” (este joder se usa para referirse a bromear, castigar, etc.) Y Alexis lo puso en un marco, le dio unos toques y lo colgó en su taller. Vino un marchante de arte y se enamoró del cuadro, pagó lo que le pidieron  y encargó otros.
   El amigo no lo podía creer, ni se lo creyó, hasta ahí llegó su talento a pesar que recibió buena acogida.
  La confianza inicial, es muy diferente a la confianza resultado de los buenos resultados que se obtienen en lo que se está haciendo.
  Para la confianza inicial, se requiere que los pensamientos que conciben la meta y la capacidad, (el puedo lograrlo) sean de un pensante en control de su actividad pensativa. De otra manera lo que considera no va a ser creíble. Es un pobre decreto o un decreto pobre.
   El “yo puedo”, con una mente que interfiere cuando le da la gana o por cualquier estimulo externo repite sus mismas conclusiones, es muy difícil para un pensante explorar toda su diversa capacidad para crear.
   Por lo general los pensantes están encasillados en una sola actividad y de paso con un bajo rendimiento creativo, de nuevas ideas.
  Y si las circunstancia lo obligaron a trabajar para sobrevivir, se le va la vida soñando, imaginando cuando será el día que se haga millonario de la nada o con la lotería para hacer lo que le gusta. (El juego de azar es una de las tantas formas de distracción que hemos creado, nada malo en sí misma)
  ¿Cómo sabes que no eres bueno para algo? Algunos dicen; “hice la prueba, pero que va, no sirvo para eso”, “lo intente”, etc. No mi querido amigo, no es solo intentar, cuando empezaste de niño a caminar lo hacías inseguro, y cuando caías gateabas un rato, pero volvías con más ganas.
  Sabemos que los comienzos no son fáciles, a veces quedan marcas, pero estas cicatrices tienen  dos tipos de futuro. Los que perseveraron las muestran con orgullo y son sus mejores anécdotas para ilustrar a otros, y los que abandonaron usan las cicatrices para justificarse, para mostrar porque no sirvió para eso.
  Cada quien es libre de decidir que hace con su vida, y tiene toda la razón que así mismo se está dando, pero hay otros como yo, que están dispuesto a hacer todo lo que haya que hacer para materializar los objetivos que se pongan.
   No toda la vida pensé así, desde que nací fui un apasionado por saber acerca de la mente y el espíritu, en eso estuve claro y llegó el momento que dije voy a comunicar al mundo las conclusiones y mis puntos de vista acerca de estos dos temas.
  Y me encontré que nunca había escrito, había leído muy poco, no sabía nada de las redes, ni siquiera tenía una computadora y ya tenía sesenta años, (hoy 67 años) pero ya había explorado mi mundo hasta la saciedad, y poseía la certeza del potencial de un ser pensante.
   Ahí fue que me puse a escribir como un novato, aprendiendo técnicas sobre la marcha. Arranque con el texto de “Haciendo Nada”, las novelas, los poemas, la pintura y la escultura ya la había explorado, y volví a la carga.
  No muy tarde les voy a ofrecer una tesis acerca de cómo puede un pensante desprogramar y programar el genoma. He desarrollado un método que estoy sometiendo a prueba desde hace dos años con muy buenos resultados.
  En la misma tesis voy a explicar cómo puede un pensante con muy poca ayuda cambiar los patrones mentales que están fuera de su control y programar nuevas actitudes. Y por supuesto acerca del pensante o el espíritu y cómo lograr acelerar su despertar.
   Nunca había disfrutado tanto de mí mismo, y eso es posible para todo pensante. El potencial es el mismo, el poder es el mismo, no hay unos más arriba o más abajo. Tu puede lo que desees.

    Ha sido un grato placer. Buen provecho con tus capacidades.    Nos vemos pensante.