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viernes, 20 de octubre de 2017

PRODUCIENDO ENERGÍAS

  ¿DE DONDE VIENE ESA ENERGÍA NEGATIVA?
      Hola amiga(o) pensante. Admiramos a una estrella como al sol, que tiene luz propia, y da vida a la vida en este sistema solar.
   Un astro no puede producir su propia energía. Así como los astros hay muchos pensantes. No tienen luz propia, deben girar alrededor de las estrellas.
   Me voy a contradecir; no es verdad que haya un pensante que no pueda generar su propia energía.
   Pero lamentablemente, muchos consideran no poder producir sus propias energías de consumo, menos irradiar a otros. 
   Hay creencias muy fuertes que inducen a los pensantes a considerar su dependencia de fuentes de energías externas. 
   Sin embargo, esas mismas escuelas dicen: “que esa energía negativa que lo afecta; sí la produce el pensante.
   Contradicción a la vista; puede producir energía negativa, pero no puede producir energía positiva. Necesita que algo o alguien le provea ese tipo de energía. 
   Lo dejo a tu criterio; para mí, si alguien puede producir energía negativa para afectarse, también puede cambiar la calidad de la energía que produce y que le sea más beneficiosa.
  Así es mi querido pensante, no dudes de tu poder. No “necesitas” de la energía de ningún otro pensante, ni de otra fuente. Lo cual no significa que se pueda compartir.
   Estamos hablando de producción de energía; pero la pregunta que algunos se harán es, ¿y cómo produzco energía?
   La energía la produces con “la actividad pensativa”.  Los pensamientos son las energías que produces.
  Los distintos estados emocionales, los variados estados de ánimo, la vitalidad o entusiasmo con que la persona se desenvuelve, etc. Es energía producida por el pensante.
   ¿Quieres dejar de producir energías negativas? Ya lo sabes; cambia el contenido de los pensamientos que piensas.
   Pero también sabes que el problema que hay que resolver no es con los pensamientos. No se trata de obligarse a pensar solo cosas bonitas, tiernas y dulces. 
  Sabes que en el “ACTO DE PENSAR” radica el problema.  El descontrol que se padece en la actividad pensativa es la causa de producir energías negativas.
   Todo el infierno interno y externo en tu relación con los demás, es producto de la energía negativa que produces, pero también el paraíso y la felicidad de estar bien.
   Los contenidos de los pensamientos determinan la calidad de la energía que consumes y compartes. 
   Energía que también recibe tu cuerpo físico. Y el pobre no tiene para donde correr, ni con quien quejarse, ya que el dueño no lo toma en cuenta.
   Los pensantes dicen que les importa su cuerpo, solo cuando ven que este ya no tiene ganas de seguir vivo.
   Hay pensantes que tienen meses y décadas que no producen nuevas energías. Viven reciclando viejos pensamientos de manera consciente y más de manera inconsciente. 
   Un pensante que pasa horas del día pensando sandeces, divagando en banalidades o girando alrededor de algo que le mortifica o le preocupa, se queda sin combustible.
   Estos pensantes enfermizos, abatidos, desanimados, rabiosos o entristecidos, solo se les oyen los lamentos, pero pierden el tiempo pensando basura para su costal.
    ¿Alguien quiere producir buena energía? … “Aquel de sobrero verde dijo que sí”. 
    Bueno amigo, deja la indolencia, la pereza y las excusas y empéñate en recuperar el control de la actividad pensativa. Bastantes datos he escrito acerca de cómo debes hacerlo.
     ¿Quieres saber cuál es la calidad de la energía que produces? (Hablando con el amigo de sombrero verde)
    La manera sencilla de diagnosticar es observando los efectos que esperas estar experimentando con los pensamientos que estás produciendo. 
   Esto se puede hacer al observar el estado de ánimo, la emotividad, las actitudes, etc. 
   También observando las dificultades para producir cambios en la personalidad o estados anímicos o emocionales negativos.
  Con esta sencilla evaluación el pensante puede saber si está produciendo pensamientos de mejorada calidad. 
   No todo lo que se piensa se digiere o produce la energía que deseas. Es decir; el pensante puede repetir “mentalmente” “soy bello” miles de veces, pero se sigue sintiendo feo. 
   Ya esta es fecha, que un pensante adulto debe saber por experiencia, que si se siente o cree que es de cierta manera, es porque ya tiene arraigada ideas que lo definen así.
  Entonces, para que insiste en llevarse la contraria, antes recoja la basura y bótela. Trabaje para deshacer o desprogramar esas viejas ideas. 
   Hasta que no dé con ellas, no insista en poner un mantel nuevo sobre el viejo y sucio que está usando. 
  ¡Ah! ¿Necesita ayuda? Usted decide, si quiere seguir viviendo así el resto de su vida. Yo estudiaría, investigaría, probaría; haría lo que tuviera que hacer para sentirme como lo deseo. 
    Una cosa es lo que se supone que se está pensando y otra cosa es lo que está sintiendo o experimentando. Los efectos le indicarán con claridad el tipo de idea o el contenido de la idea que está prevaleciendo.
   Quizás el pensante afectado reconozca que esas ideas le vienen de manera inconsciente, o de su mente inconsciente, o de traumas de su infancia, y no quiere o no tiene como ponerse en manos de un psicólogo.
   Mi intención con esta página, es darle datos al pensante para que poco a poco se haga menos dependiente y sea capaz de poner orden en su propio mundo.
  Pero no veo la voluntad, para por lo menos hacer pruebas y negar o afirmar lo factible del camino que muestro.
   Hay una tendencia que cree que la energía para la calidad de vida del pensante, se inyecta a través del cuerpo.
   La persona puede tener los chacras del cuerpo full de energía y excelente nutrición alimenticia, sin embargo, puede ser un desgraciado infeliz, con ganas de suicidarse.
   El Dios de muchos pensantes no es el que los carga llenos de energía negativa, sin embargo, le piden que se las quite y los llene de energía buena o positiva.
    Y él los mira con tristeza, menea la cabeza a los lados y piensa:  “ hijo mío, te di el poder y libre albedrio para que seas tú quien te hagas la vida como lo desees. Ese mal estado lo creaste tú. ¿Qué esperas para solucionarlo?”.
   Ha sido un grato placer compartir. Buen provecho con tus buenas energías.   Nos vemos pensante.