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viernes, 24 de noviembre de 2017

EL “SEÑOR” SE ENCARGA DE TODO

“MI MISMO” ESTÁ PERDIDO
   Hola amiga(o) pensante: La presentación en la escena de la vida, o el desenvolvimiento de todo pensante es una cuestión de actitudes. 
  Hay actitudes positivas, hay negativas, hay actitudes que son como de adornos; no benefician, pero tampoco hacen daño, y hay actitudes que aparecen de manera inédita cuando se presentan ciertas circunstancias.
  Conocerse a “sí mismo” es estar consciente del arsenal de actitudes que se dispone para desenvolverse o encarar la vida, y estar consciente y en control del poder para concebir pensamientos.
  Se considera de suma importancia conocerse a sí mismo, (ya lo he dicho), “sí mismo” no es solamente la personalidad o quien uno es y como es.
   Para conocer a “sí mismo” hay que nadar en aguas profundas, hay que dejar la superficialidad de la apariencia “de Ser o no Ser” y llegar a la fuente.
   La fuente llamo, al pensante, el que concibe ideas, el que produce pensamientos para producir la manera como se va a comportar o a desenvolverse en el juego de la vida.
  Todo el interés de conocerse a sí mismo tiene sus motivos en la falta de confianza y credibilidad en uno.
   Te digo algo, aquí entre nos… cuando te busques o trates de conocerte, no te hallaras en ninguna parte, ni vas a ver el rostro de un ser espiritual encantador y feliz.
   Te digo esto, debido a que puedes estár ahí considerando que: “no te conoces y no sabes donde estas”.  
  Ya eres el que eres y te tienes a ti mismo desde el principio del tiempo, y si es por rostro, ahí tienes el rostro provisional de tu cuerpo y tú decides si es feo o bonito, o si te gusta o no te gusta.
   Todo hábito, toda rutina es una manera de ser, son actitudes programadas. No todas son negativas, automatizar las actitudes, establecer patrones de comportamiento es una acción natural.
   Los pensantes tienen la particularidad de preferir desenvolverse con las manos desocupadas. Eso de llevar algo en las manos quita libertad y comodidad.
   Explico lo anterior; el pensante necesita estar libre para pensar, si observas, puedes darte cuenta que todas esas rutinas que ejecutas, no tienes que pensar cómo hacerlas y mientras las ejecutas puedes seguir pensando y pensando en otras cosas.
   Hay rutinas donde debes mantener la atención firme, hay exigencia de no distraerse pensando otras cosas, en estos casos es donde hace falta el control del acto de pensar o perderás una mano, o causarás una gran pérdida a la empresa.
  El pensante es la fuente, es el que piensa, es el “mí mismo” que algunos quieren conocer.
  La falta de confianza, de credibilidad o falta de fe en uno, son resultado de consideraciones. Es el resultado de la manera que piensas.
  Oye amiga(o), no te angusties ante esta respuesta sencilla y la cruel realidad que estás padeciendo.
  La cruel realidad no se ve ni se siente sencilla. Se padece de impotencia, o se trata de cambiar la manera de pensar para ver si se siente algo diferente; y no funciona.
   Esta es la cruda realidad, y ante ella, no parece justo o creíble que uno mismo considere de esa manera, o sea un asunto de simple idea.
  El hecho o la dolorosa realidad, mata y niega la teoría. Y ante este resultado, a los pensantes no les queda otra, que ir al brujo o entrar en alguna religión o secta que se aprovecha cuando estos están padeciendo problemas o enfermedades.
  No conozco uno que no haya entrado a buscar “al señor”, cuando el mismo se ha puesto la soga al cuello y no sabe qué hacer para no sufrir o morir.
  Millones y millones de pensantes en estos momentos se consideran impotentes.
  Se sienten Incapaces de hacer cambios en sus vidas, de ayudar en su salud o llevar una vida de paz y armonía interior, por eso se ponen en manos, no de la causa de todas las causas o de todos los causantes; se ponen en manos de otros pensantes como él, que pueden estar; o más confundidos o muy mal intencionados.

  Pero bueno; “cada cabeza es un mundo”, espero que en tu mundo haya paz. Ha sido un grato placer. Buen provecho con “mi mismo”.  Nos vemos pensante.