Translate

lunes, 15 de enero de 2018

SOY MI PROPIO DIOS

¿HASTA DONDE LLEGA LA CAUSALIDAD?
  Hola amiga(o) pensante. No te apresures en hacer conclusiones sin leer el texto completo.
  El poder de un pensante se fundamenta en el acto de pensar. La causalidad, lo que llaman poder del pensamiento, poder de la palabra, o poder mental, desvía la atención de la virtud innata de todo pensante, el poder pensar o producir pensamientos.
  La pérdida de consciencia que ha tenido el pensante durante su permanencia en este universo, radica en fallas que ha tenido en sí mismo al producir pensamientos.
  Con ellos se ha convertido en quién es, y le suceden todas las cosas que le suceden.
  A pesar del mal estado en que se encuentran los pensantes, la mayoría está de acuerdo que la realidad que experimentan o perciben, es resultado de sus pensamientos, de sus ideas o consideraciones. Como es obvio, estos son el resultado del acto de pensar.
  Aquí en este acto entra la responsabilidad de ser CAUSA sobre uno mismo.
  Somos resultados de lo que consideramos, y socialmente no ha ocurrido nada que no haya sido resultado de pensamientos producidos por pensantes como tú y yo.
  Lo que sucede en el planeta, es obra conjunta de todos nosotros, y en lo individual somos responsables absolutos.
  Hasta este punto no veo a Dios por ninguna parte. Lo que he vivido, y lo que pueda vivir, es y va a ser resultado de lo que yo piense. Y afectado en el grado que yo lo permita, por lo que piensen los demás en la sociedad que vivo en este planeta y en este universo.
    Los problemas propios y los que hemos creado en comunidad, quienes pueden resolverlos somos nosotros. Recurrir a una idea de un Dios para que soluciones estos asuntos, es evadir la responsabilidad o el rol de Causa.
   Entiendo que a esta altura le tiemblen las piernas a alguien que no niegue rotundamente lo que acabo de decir, y piense en el castigo que voy a recibir.
   Como… ¿pensaste que no tengo control de la muerte? No sé porque deba preocuparme o hacerme un problema porque este cuerpo físico cumpla su ciclo natural y su final sea morir de alguna manera.
  En todo caso, mi responsabilidad con el cuerpo es cuidarlo y protegerlo, y eso hago con empeño. Pero a pesar de que sea responsable, el cuerpo físico es vulnerable, y vivimos exponiéndolo permanentemente.
  Si algún problema hay que resolver con el cuerpo, en nosotros como pensantes, o en la sociedad, debemos hacerlo nosotros.
  La gran falla humana, ha sido no responsabilizarse por lo que ha creado o el resultado de sus creaciones. Tan pronto los pensantes se ven en aprietos, piden ayuda a Dios (idea).
  En su inconsciencia los pensantes han retorcido la idea de una Causa de todas las Causas, o Dios, y le han dado tantos usos, que en esta etapa de la civilización hay tantos dioses como intereses u ocurrencias tenga cada quien.
  A sus dioses no solo los humanizan físicamente, les ponen cualidades, sentimientos y emociones propias de los humanos. Y por estas diferencias en sus creencias o inventos, se han estado matando por siglos y evitando la responsabilidad del desastre que se ha causado entre todos.
  En actividad pensativa promuevo la libertad de pensar, y por supuesto, la libertad de considerar y creer lo que se desee.
  Yo considero que soy mi propio Dios en este universo. Soy responsable y corresponsable, de todo lo que acontece en este universo, así que puedo crear más problemas de los que ya existen o puedo aportar mi grano de arena para ayudar a solventarlos. Y así considero que deben considerar todos los pensantes.
  No considero necesario inventar una idea de un Dios que se encargue de resolver lo que hemos creado.
  Y entonces, (preguntaría alguien) ¿crees en Dios? Es como responder a la pregunta… ¿Hay o no hay un antes del principio?
  La lógica y la razón patinan cuando se trata de encontrar evidencias, o manera de mostrar que hay un antes del principio.
  No hay manera, pero no se suelta la CERTEZA de que hay un antes del principio.
  Digo patinan, para referirme a no poder sostener cualquier argumento o hipótesis del antes del principio basado en el conocimiento o la realidad que se percibe de este universo.
  No hay manera de demostrar, o de simbolizar ese antes del principio.
  Esa CAUSA de antes del principio de mi aparición como espíritu o pensante, no es una CREENCIA; es una CERTEZA para mí.
  Las creencias pueden ser temporales, removibles o modificadas. Ya que son pensamientos como el resto de las consideraciones de los pensantes.
  Mi Dios, (si tengo que llamarlo Dios para entendernos) no es de este universo, no tiene sexo, barba, ni cualidades humanas. Y no hay manera que yo les pueda explicar o describir cómo es, es imposible, es innombrable.
   No es fácil soportar o llevar sobre los hombros la responsabilidad que hay que asumir en este universo, para mantener una idea como la mía.
   Ya no hay excusas, ni se puede escurrir el bulto con una idea de Dios para poder mantenerse ético, con altos valores de convivencia, o para que resuelva los problemas que nos hemos creado.
  Sin embargo, la salida del estado de inconsciencia de la humanidad o de cualquier pensante, no importa dónde y cómo se encuentre, con cuerpo o sin cuerpo, o en cualquier otra parte del universo; es asumir responsabilidad, o su rol de CAUSA en este universo.
  Algunos dicen que no creen en las “Casualidades”, pero en la práctica evaden la responsabilidad, no reconociéndose como causa directa o indirecta de la realidad que experimentan.
  Cuando les conviene, “Dios lo quiso así, y está causando todo.” Cuando las dificultades apremian, le trasladan la responsabilidad o causalidad a su Dios (idea).
   Por ese camino viviremos todos los apocalipsis individuales y globales que se puedan imaginar.
  Todo el castigo que cree que puede recibir un pensante por no creer en un Dios (idea), son sus propios castigos. Y las buenas cosas que dice estar experimentando, son sus propias creaciones.
   El poder de pensar y experimentar lo que se piensa en libre albedrío, lo dispuso la Causa previa, la innombrable e indescriptible. Mi respeto pensante.

   Ha sido un grato placer. Buen provecho con tu poder. Nos vemos pensantes.