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lunes, 19 de febrero de 2018

DIFICULTADES PARA ACEPTAR LOS HECHOS


  EL CONTROL DE LA ACTIVIDAD PENSATIVA Y LA ACEPTACIÓN.
  Hola amiga(o) pensante. El propósito de aceptar los hechos cuando estos “son de gran impacto doloroso o emocional”, es para lograr que el pensante deje el tormento que se está provocando el mismo y recupere la tranquilidad y la paz interior.
  Te podrás dar cuenta que aceptar estos hechos de gran impacto no es tan fácil. Muchos te piden que aceptes los hechos por tu bien, pero en la práctica, hacerlo tiene sus dificultades.
  Toda persona pasa por situaciones bastante dolorosas. No hay dificultad para entender, que si se pudieran aceptar los hechos tal cual como son, se logra un equilibrio emocional.
   Aceptar un hecho de este tipo, aparte de ser un acto de responsabilidad para que se pueda apagar el conflicto generado por el mismo pensante con los efectos que lo atormentan, hay un segundo paso que es necesario hacer para cerrar ese ciclo y reiniciar la vida con normalidad.
  A nivel de control de la actividad pensativa, se puede tener dominio del contenido de los pensamientos que se producen y aplacar la tempestad. Este logro de crear la actitud adecuada para confrontar, es un éxito y merece reconocimiento.
  Pero el pensante que no está tratando de huir de los hechos pasados, (esos pensantes que desean olvidar todo de cualquier manera), está en la obligación después que se ha calmado, de volver a ver o examinar los hechos.
  Ahora ya estabilizado, puede hacer una evaluación objetiva, y hacer conclusiones y decisiones que le van a favorecer. Entre los detalles importante que deben aclararse, es la razón de no haber podido mantener un nivel de confrontación y control razonable.
  Los pensamientos que dictaron ese patrón de comportamiento inestable siguen ahí en su mente, y deben ser revaluados o actualizados desde el punto de vista que se tiene ahora.
   La experiencia o el aprendizaje logrado en el transcurso de la vida, pudiera ser mucho mayor en todos los pensantes, pero muchos se quedan haciendo una parodia de aceptación, ya que lo que están tratando, es de no saber más de esos dolorosos hechos, olvidarse de ellos, evitarlos a como dé lugar, y de esta manera no tener que seguir sufriendo los efectos.
   Por debajo de la aceptación está la resignación, ésta por lo general llega cuando la persona se ha cansado de luchar y no tiene otra opción, pero duele observarse que uno se está resignando. Reconociendo su impotencia, dejando que el dolor cale hasta los huesos y seguir viviendo con ese peso.
  Todo comienza con la actitud o el nivel de confrontación que tenga el pensante ante los hechos.
  Ocurre un hecho “doloroso”, el pensante recibe los efectos y pierde el control. Ahora no tiene control del acto de pensar y empieza a generar pensamientos que a crecentan el descontrol y cae en una espiral descendente que empeora su condición.
  La actitud asumida al recibir los impactos que, para él, le produce el hecho, es determinante para lo que va a considerar o a pensar.
  Y esos pensamientos son los que harán que ese hecho se transforme en una calamidad que destroce o arruine su vida; “para siempre”. (como repiten muchos).
   Volvemos a mencionar el tan añorado auto-control. Eres y te comportas como piensas, si estás descontrolado, te estás comportando como lo tienes programado (ya pensado) y ese descontrol no va a parar hasta que puedas sobreponerte por encima de tus propios pensamientos o de tu mente, que activa el viejo programa.
  Esa es la razón por la cual aceptar no es un proceso simple, se trata de control de la actividad pensativa. Hasta que el pensante no se logre calmar, no podrá crear una actitud que le permita “ACEPTAR”.
  Cuando se logra una verdadera aceptación, el pensante puede volver a ver, o a recordar los hechos sin caer en un descontrol imparable. Inclusive se puede experimentar sentimientos o emociones durante la evocación, pero no pierde el control del acto de pensar.
  Lo recomendable; si no se está preparado para circunstancias adversas, es mejor que se empiece a entrenar ya.
  La preparación para convertirnos en pensantes de gran dominio del acto de pensar, no es considerada importante o vital para la vida.
  Haz una encuesta entre tu familia y amigos. No encontrarás uno que le de importancia, pero todos quieren ser pensadores súper-inteligentes, y tener voluntad de hierro.
   Caer o derrumbarse puede suceder en minutos, pero salir o volverse a levantar requiere tiempo y trabajo fuerte, y esa fuerza no se tiene en las condiciones en que se encuentra o que ha caído.
  Como consecuencia puede arruinar su vida y decir cómo algunos afectados; “ese hecho cambió mi vida para siempre”. El hecho es el causante.
  Estamos hablando de hechos que le suceden al pensante y su manera de encararlos. No estamos examinando la aceptación de sí mismo, su personalidad y apariencia física. Estos puntos deben ser tratados aparte.
  Ha sido un grato placer: buen provecho en tu aceptación de los hechos.  Nos vemos pensante.