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viernes, 16 de febrero de 2018

ERES TU PROPIO “DIOS”


   EN TU MUNDO SUCEDE LO QUE TU CREAS Y LO QUE TE INDUCEN A CREAR.
   Hola amiga(o) pensante. La actividad pensativa es el acto de creación de un pensante. Si las virtudes tienen categorías, PENSAR sería la virtud de todas las virtudes.
  Los maestros espirituales fueron o son pensantes conscientes de esta virtud natural de todo pensante. Todos aquellos honestos, te invitan “a pensar”, con sus palabras, lecciones o pensamientos te orientan a como debes hacerlo, pero ninguno trata de privarte del uso libre de esa virtud.
   Sin embargo, hay que reconocer que ha existido y existe en la humanidad un fuerte impulso a inducir por distintos medios a otros pensantes, para que ignoren o no usen esa virtud.
  Nunca lo han logrado ni lo van a lograr. Es imposible pensar por otro, por lo que no se pueden producir efectos con pensamientos en otro pensante. A menos que él lo considere así, o lo induzcan a producir una idea determinada con un propósito determinado.
   Ya es del conocimiento de quienes dominan el planeta, que no se puede pensar por otro, así que los métodos se enfocaron para lograr que el pensante produzca pensamientos con un contenido predeterminado.
  Los métodos van desde la tortura, hasta los mensajes subliminales, o manipulación mediática como se dice ahora.  
  El hecho de que un pensante solo pueda ser efecto de lo que piense, lo convierte en su propio dios.
  Eso lo saben los líderes de todas las religiones. La víctima… perdón… la persona tiene que aceptar y creer en un “dios” que se le describe de una manera que le hace ver, que nada sucede en él si ese “dios” no lo piensa.
  Es decir, se le induce a generar la idea de que no tiene poder decisivo en su vida con sus pensamientos. Ese “dios” piensa por él cuando conviene a sus intereses. Cuando no; quien piensa por él es el diablo o demonio.
   Aceptar o creer son pensamientos que debe producir el pensante que se desea ingrese a ese grupo religioso. Si no lo hace, no pueden pensar por él, y ese “dios” puede quererlo mucho, pero no puede obligarlo, tiene que esperar que sea su “DECISIÓN”.
  Por más que traten de ocultar, que todo pensante tiene el poder de decisión para señalar el destino que le va a dar a su vida, no lo pueden hacer.
  Muchos líderes religiosos dicen tener el privilegio de hablar con “Dios” o de recibir sus mensajes. Esto los convierte en los manipuladores perfectos para quienes han aceptado pertenecer a ese grupo. Basta con decirles que “Dios” lo ordenó y todos obedecen.
   Yo sigo usando la tradición de dar gracias a “Dios”, algo cotidiano como dar los buenos días. Pero si me preguntan que sí creo en “Dios”, no puedo responder sin que me aclaren a que “Dios” se refieren.
   El usar las escrituras diciendo que son palabras de “Dios”, es otra de las formas directas de acorralar y de inducir a las personas a obedecer.
  Cualquier pensante con algo de autodeterminación, sabe que las palabras o escritos están sujetas a muchas interpretaciones, y que entresacar líneas o frases de un texto, se presta para que tengan otro sentido al usarla en otro contexto como el que inventa el manipulador para lograr su objetivo.
  Si ese dios que dicen existe en un cielo que está en alguna parte de este universo, hubiese escrito esos textos que dicen escribió, o se los hubiese dictado a sus hijos preferidos, hubiese sabido con anticipación que iban a ser interpretados a capricho o a intereses personales o grupales y hubiese hecho algo para que eso no sucediera.
   Lo que sí creo, es que han existido y existen pensantes que han hecho todo el esfuerzo de ayudar a que los demás hagan consciencia de cómo llevar una vida en salud mental, física, espiritual y de convivencia con el mayor grado de felicidad posible.
   Y estos maestros han escrito sus ideas, y los han hecho usando el lenguaje que consideraban adecuado para la realidad de ese momento de la historia.
  Muchas enseñanzas siguen teniendo vigencia, por lo que la utilidad del contenido de esos textos es loable y recomendable, pero no todo lo escrito son verdades absolutas, las cuales hay que creer por mandato de un “dios” muy particular que le han hecho creer al fanático feligrés, o que el líder muy consciente lo usa para manipular.
  La humanidad va de mal en peor en su convivencia, y gran parte de las calamidades pasadas y las que se están sufriendo, tiene que ver con la manipulación hecha con “dioses”.
  En los tiempos modernos las religiones están adaptándose para no perder poder, pero han surgido otras organizaciones no religiosas que están logrando desplazarlas.
  Toda manipulación es efectiva en el grado que el pensante dejé de ser su propio “Dios”. Y en esa dirección se dirigen los misiles que reciben los pensantes desde que nacen.
  Te recuerdo, para que no mal interpretes; “dios en tu mundo”. Esto significa autodeterminación, libertad para pensar lo que se desee con la mayor claridad de consciencia.
  Consciencia producto de la observación directa, de la reflexión exhaustiva, de la aplicación o uso de los datos adquiridos para comprobar su funcionabilidad y decidir si son convenientes con nuestros objetivos.
  Te invito a comprobar, para ver si es verdad que has sido tu propio “dios” en lo que llevas de vida.
  El problema que puede surgir al tratar de asumir con responsabilidad el rol de ser CAUSA en nuestro mundo, después de larga vida considerando que no es así, es la sensación de desamparo.
   La confianza en ese “dios imaginado” ya es producto de una idea arraigada y trasladar esa confianza en uno mismo, que no se considera ser “todo poderoso”; da miedo.
  Así que, si lo vas hacer, ponte el objetivo de lograrlo, pero ve en el gradiente adecuado para que lo puedas soportar. No vaya a ser que resbales y te golpees con la pared y concluyas que “dios te está castigando”, y salgas despavorido arrepentirte de querer ser “dios”.
  Para concluir por ahora, y si de algo te puede ayudar te digo: creo en una causa superior, en una causa que asumo está o estuvo antes del principio de la creación de toda existencia. Por lo que su existencia para mí, es inexplicable, innombrable, indescriptible. Y no es una creencia o una IDEA formulada por mi o por otro pensante, es una certeza que me ha permitido liberarme de mis propias ataduras y limitaciones.
   Ha sido un grato placer compartir. Espero que tengas buen provecho en tu rol de causa o de “dios”.  Nos vemos pensante.