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viernes, 23 de febrero de 2018

"LAVADO DE CEREBRO"


 LA CAUSALIDAD PERVERTIDA
   Hola amiga(o) pensante:  Esta es una advertencia o aclaratoria, que me corresponde en vista de que he publicado dos entradas que contienen el fundamento o principio que más se utiliza para convertir a los pensantes en serviles y obedientes para que se comporten como esclavos. (Entradas; “soy mi propio dios” y “eres tu propio dios”.
  Es un hecho comprobado la existencia de personas, grupos o sectas, que para lograr sus objetivos o intereses manipulan a los pensantes para que las ideas o pensamientos que produzcan sean los que convienen a esos intereses.
  Se oye mucho la expresión, “le lavaron el cerebro”. Por lo general, este “lavado” se hace en acuerdo con el pensante. Es decir, no hay uso de violencia durante el proceso de convencimiento. Cuando ya está atrapado en las creencias, se le puede dar hasta con los pies.
   El principio o fundamento que se utiliza es; “Eres causa de toda la realidad que experimentas” o “eres efecto de tus propias decisiones”.
  Pensar que nada sucede por “casualidad”, es la confirmación de creer que todo efecto tiene una causa. Una ley o principio usado también en el campo de la ciencia.
  En el campo espiritual soy uno de los que considera, que cada pensante es CAUSA de los efectos que experimenta o de la realidad que vive “en su mundo”. Argumento que repito con mucha frecuencia en mis artículos.
  Yo particularmente siempre separo “el mundo propio”; (personalidad, mente, y efectos psicosomáticos o efectos en la salud física) de los efectos recibidos del mundo que compartimos con otros pensantes.
  Estos dos mundos están íntimamente relacionados y recaen en la responsabilidad del pensante, pero no se puede aplicar el principio de “CAUSA” de la misma manera a la hora de resolver dificultades en ambos mundos. (Más adelante explicaré los motivos).
  El asumir ser CAUSA absoluta de la realidad que experimentamos o de los efectos recibidos, puede ser visto y usado como un juicio anticipado de crímenes cometidos, cuando los efectos experimentados son considerados NEGATIVOS.
  En otras palabras; si sufres un accidente, te enfermas o algo “te sale mal o te sucede”, o no estas cumpliendo las reglas que te han impuesto “, no solo estás cometiendo un crimen, eres un criminal con un pasado lleno de pecados”.
  Por esa razón estas sufriendo tu castigo y te lo mereces. Esta es la trampa, el pensante debe considerar que se merece el castigo. Y lo recibe con gusto para redimirse y volver a ser merecedor de los privilegios que le han ofrecido.
  Por ejemplo; el Karma, usado por el budismo y el hinduismo, se le da este significado retorcido de que estás pagando un castigo por crímenes que cometiste en esta vida o alguna anterior.
  Este sesgado enfoque te hace ver, que solo si eres “CAUSA BUENA”, nada te sale mal o nada malo te pasa.
  Pero que significa ser “causa buena”; que seas obediente, que sigas al pie de la letra lo que se te ordena o indica, sin que emitas juicio u opinión. Es decir, prohibido PENSAR.
  El objetivo es cortar a lograr suprimir la autodeterminación del pensante. Solo puede hacer uso de la actividad pensativa para estar de ACUERDO., para decir amen a todo lo que le digan las autoridades dentro de la organización.
  Los absolutos no se pueden obtener, no existe una acción absolutamente buena o que beneficie a todo aquello donde lleguen sus efectos. Por ejemplo; usas un antibiótico para curar una infección y las bacterias no son felices con el resultado, aparte de los efectos secundarios dentro del mismo organismo.
  Lo bueno y lo malo es relativo, hasta depende del punto de vista de quien lo mire. Y el éxito material o espiritual se logra viniendo desde abajo, sufriendo tropiezos, cometiendo errores. La misma acción de vivir o sobrevivir tiene sus altos y sus bajos.
  No hay manera que un pensante en su rol de CAUSA, solo produzca efectos positivos en sí mismo, en los demás y el mundo físico que le rodea.
  Los fanatizados o extremistas que son seguidores dentro de un grupo, en las creencias que han ACORDADO, son absolutistas y se consideran dueños de la verdad. Un privilegio que les hace sentir que están por encima del resto del mundo.
  Esta posición radical despoja al pensante de todo sentimiento humanitario, comprensivo, consideración, o que conlleve amor en algún grado, hacia aquellos que no están de acuerdo. Suprimen su esencia espiritual para cumplir con las exigencias del orden al que pertenecen.
  Pero también hay los manipuladores y auto endiosados líderes que encabezan estas organizaciones. Estos son pensantes conscientes que sus enseñanzas están sesgadas para lograr obediencia, servilismo o esclavitud en todo sentido.
  Los creyentes o integrantes de estos grupos son cercados con la responsabilidad, o su rol de CAUSA plena sobre sí mismo, con la absurda interpretación de que, si te enfermas, sufres el mínimo accidente, o cuestionas algo dentro de la organización, etc. significa que algo malo has cometido o estás cometiendo. Y la solución es recibir CASTIGO o condenarte al infierno por la eternidad.
   Cuando no es castigo directo del “dios” que usan, te castigan ellos en nombre de ese “dios”. Y los manipulados, felices de que les castiguen para seguir teniendo la oportunidad de pertenecer a los elegidos o privilegiados.
   Las personas atrapadas en ciertas creencias que pasan por dificultades, sienten la necesidad de hacer enmiendas, arrepentirse, a veces no sabe cuál es el crimen, ni siquiera recuerda haber cometido uno, pero está seguro que algo malo ha hecho y que esa es la razón de su enfermedad.
   Los efectos tienen una CAUSA, pero no necesariamente los efectos negativos (negativos; aquellos efectos que no nos convienen) son consecuencia de crímenes.
  Un niño enferma y a los seis meses de vida muere, y estos extremistas radicales, explican de muchas maneras que existe el crimen, si no es en esta vida, debe ser alguna de las tantas que ha vivido, y para no dejar camino a otra respuesta; si no es criminal el niño, entonces está pagando los crímenes de sus padres. (Hasta por el cuento de Adán y Eva se merece sufrir)
  Así piensan muchos; “Los millones de niños que mueren por desnutrición en el mundo, son espíritus que están recibiendo el castigo que se merecen. Por lo tanto, está bien que se mueran de hambre.
  Con esta filosofía a ninguno de estos radicales o esclavistas les importa su muerte. Y la sociedad en su mayoría que es creyente, es indiferente y no busca solución a “los problemas castigos”. Todo lo dejan en manos “de su dios”.
  A veces de manera despectiva se usa la expresión; “tiene lo que se merece”. “es un castigo, está pagando sus crímenes”, así que no merece ni compasión.
  Para estos extremistas, de bueno y malo, dueños de la verdad, no hay margen para acciones mejores que otras, o menos beneficiosas que otras.
  No admiten decisiones erróneas por falta de conocimiento, o por alguna otra forma de razonar que no fue la mejor, y cuyos efectos de la acción son desastrosos.
  Los cuerpos físicos no se deben enfermar, o sufrir accidentes.
  El pensante que se ve a sí mismo como un criminal que recibe el castigo que se merece, es capaz de sobrevaluar hechos insignificantes y convertirlos en crímenes horrendos para que se equiparen al castigo que está recibiendo.
  Si padece de cáncer, o está en grave peligro su cuerpo, prefiere arrepentirse y recibir el perdón que un buen tratamiento que le de probabilidades de sanarse.
  Esta trampa social es el arma preferida de las sectas, pero es usada en casi toda organización que necesita serviles, pensantes que puedan ser explotados, que no piensen o tengan sus propias ideas.
  La vida de un pensante no es perfecta, viene desarrollando una personalidad mientras supera obstáculos, adquiere experiencia y conocimiento para mejorar su capacidad de hallar respuestas y solucionar problemas.
   Los errores o decisiones no acertadas producen dolorosos efectos, y aun cuando son acciones razonadas, su desarrollo involucra otros pensantes y circunstancias que no están bajo la voluntad del pensante. Y pueden salir mal las cosas, sin que se haya cometido un crimen.
  Cuando un pensante decide asumir responsabilidad de sus actos, está asumiendo responsabilidad de los pensamientos que produce.
  Como pensante es su deber asumir la CAUSALIDAD de sus ideas o pensamientos conclusivos y decisivos. (por ende, de las acciones)
   Pero cuando existe la idea de ser o no ser un criminal, un pecador o transgresor, el pensante la única manera que lo puede evitar es siguiendo las reglas o normas que le dan para que se comporte “bien”.
  Hay trastornos mentales en algunos pensantes, que los hacen sentir causantes de crímenes que no han cometido y van a las autoridades y se declaran culpables.
  Esta locura de hacer creer a un pensante que es un criminal, o que puede convertirse si no hace lo que le indiquen, es sembrada en los pensantes adoctrinados para explotarlos, hacerlos serviles y obedientes.
  Cuando digo que “eres tu propio “dios” (en tu mundo), esto significa que eres el resultado de los pensamientos que produces. Y toda esa realidad puede ser cambiada por ti, no necesitas castigo ni el perdón de nadie para hacer las correcciones que consideres necesarias.
  Si por tu manera de pensar, te estas produciendo un efecto negativo o que no te beneficia, “no necesariamente” es el resultado de crímenes o pecados cometidos.
  Una cosa es saber que se puede ser mejor y más eficiente, admitiendo la responsabilidad de ser CAUSA de como se ha sido hasta ahora, y otra cosa considerar que se es así, debido a que es un castigo o consecuencias de actos criminales.
  Existen crímenes y criminales, no hay la menor duda. Hay actos dañinos, perjudiciales, etc. contra uno mismo, contra otros, o contra el ambiente proveedor de vida. Pero solo la consciencia de cada pensante le podrá hacer que se sienta un criminal. (Este es otro tema)
  Ha sido un grato placer. Buen provecho siendo tu propio “dios”.  Nos vemos pensante.