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lunes, 5 de febrero de 2018

LOS HECHOS Y LAS CONSIDERACIONES

 LA VERDAD DE LA REALIDAD QUE VIVES
   Hola amiga(o) pensante. Vamos a aclarar algo, acostumbramos a decir que hay hechos dolorosos o de efectos negativos, y de verdad creemos que los hechos son en su esencia para todo el mundo, buenos o malos.
  Debido a esta falta de profundización en la comprensión de lo que es la realidad que experimentamos, a la hora de resolver esos efectos negativos que consideramos los producen los hechos, se presentan dificultades.
   Esto no quiere decir, que no haya hechos que deseamos nos ocurran y hechos que tratamos de evitar a toda costa. 
   Sabemos que estos hechos nos harán producir pensamientos que harán experimentar una realidad que puede ser de felicidad o de dolor.
   No debemos perder de vista que son estos pensamientos o consideraciones que producimos, los que nos harán sentir efectos buenos o malos.
  Si logramos separar nuestras consideraciones de los hechos, a la hora de examinar nuestro estado de salud psicológico, lo importante al examinar los hechos, es encontrar las consideraciones que producimos por el hecho. Es decir, que se considera o piensa al respecto de lo sucedido.
  El pensante siempre llega a conclusiones, y en base a ella decide. Esta conclusión determina el comportamiento de la energía que va a experimentar en forma de ánimo, emoción o sentimientos.
  La decisión dicta la acción futura, y si ya es un hecho pasado su comportamiento durante el tiempo transcurrido fue afectado por sus decisiones.
  Cuando el pensante afirma que ciertos hechos cambiaron su vida para bien o para mal, no está asumiendo el punto de vista adecuado para hacer correctivos si ese es el caso, o para atribuirse el mérito si son positivos.
   Los hechos son hechos, convenientes o no, para el logro de una mejor supervivencia. Y en base a esa conveniencia trabajamos para producir los que nos convienen para lograr nuestros objetivos.
  El proceso pensativo para evaluar la vida que vamos llevando y como la vamos llevando, se ha automatizado de una manera tan descuidada, que muchos pensantes les cuesta hasta detenerse para hacer consciencia de la vida que han llevado por largo tiempo.
  Otros necesitan que hechos impactantes los golpeen tan fuerte que los hagan reaccionar y se pongan a revaluar su vida en función de esas circunstancias.
  Esta actividad pensativa de evaluación permanente de lo que somos y hacemos sin prestarle atención, genera un estado de inconsciencia del pensante con respecto a sí mismo.
  El pensante llega un momento que no se conoce, y no sabe cómo hacerlo. Prefiere oír las opiniones o consideraciones de los demás para sentirse bien o mal. 
  Necesitan saber a como dé lugar que piensan los demás. Y estas opiniones buenas o malas lo van a inducir a producir y a experimentar una realidad que no está bajo su dominio o voluntad.
  Esos pensantes cuya estima de sí mismo sube y baja, o siempre andan rastreros, son pensantes que no se han dado cuenta o no han hecho consciencia que son su propio “dios”. 
  Su propio “dios” porque son efecto de sus propios pensamientos. No hablo de creencias religiosas, esto es un asunto de utilidad para resolver problemas de salud, de convivencia y para actualizar nuestras actitudes o maneras de ser, y para ser más exitosos en nuestros objetivos en pro de una buena calidad de vida.
  Llegó el momento de hacernos responsables, asumiendo ser la CAUSA de quienes somos, como somos y del estado como nos encontramos en este momento.
   Ha sido un grato placer.  Buen provecho con tus consideraciones.  Nos vemos pensante.