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miércoles, 4 de abril de 2018

PORQUE OLVIDAR NO ES SOLUCIÓN


SI PIENSAS QUE OLVIDANDO TE VAS A CURAR DE LAS HERIDAS DEL PASADO, PERDERAS EL TIEMPO.
  Hola amiga(o) pensante. Se oye con frecuencia la recomendación de que se deben olvidar los malos recuerdos. De esta manera se busca que el pensante logre calmar el desasosiego que le causan ciertas experiencias pasadas, en su vida.
  Si eres observador, por tu propia experiencia te debes haber dado cuenta que no olvidas. Cada vez que vuelves a ver el rostro de esa persona que fue motivo de una dolorosa experiencia, los hechos sucedidos sobresalen o se asoman.
  Oyes una canción o percibes alguna otra cosa que asocie con los hechos pasados, y tu mente se encargará que conecten con el presente.
  La pregunta es: ¿para que se pide olvidar? El olvido es una acción temporal de mantener todos los registros mentales fuera de la memoria presente y cuando sea necesario deben estar disponibles para y traerlos a la mesa de trabajo.
  Es decir; olvidar no cura al pensante de los traumas psicológicos que le causan los recuerdos.
  Si lo que se quiere es que ciertos recuerdos no afecten negativamente, entonces no pierdas el tiempo tratando de olvidar.
  El problema se plantea entre el pensante y el contenido de sus recuerdos. La solución es que el pensante pueda confrontar esos recuerdos sin perder la compostura.
  Es decir, que pueda encarar esos recuerdos que la mente le trae a la memoria cuando ve a su EX… sin alterarse.
  El día que puedas volver a ver esos recuerdos que te causan malestar o dolor sin que te alteren o pierdas el control del acto de pensar, entonces te has liberado de sus efectos negativos.
  Deja ya de intentar olvidar o esperar que el tiempo te haga olvidar.
  Es posible que el pensante logre hacerse el desentendido, algo así como tararear su canción predilecta mientras el odio le carcome el corazón, y asume que no le afecta para nada el pasado.
  Volverse duro e insensible por haberse envuelto en un caparazón protector que lo aísle de la realidad, no lo salva de seguir siendo víctima.
  La incapacidad para encarar recuerdos, solo se puede superar si el pensante recupera el control de su actividad pensativa.
  El entrenamiento que recibe una persona para caminar por una cuerda floja a trescientos metros de altura, se fundamenta en mantener el control del acto de pensar.
  Mientras mantenga el control del acto de pensar, no producirá pensamientos que le hagan temblar las piernas de miedo, o permitir que la mente interfiera.
  Todos estos actos de lo que aman el peligro extremo, se fundamentan en el control del acto de pensar. Y si quieres, haz tu propia investigación para que te expliquen cómo se entrenan.
   Cada pensante tiene su propio gradiente para vencer sus dificultades, es decir, si va a caminar por la cuerda floja, y padeces de terror a las alturas, debes comenzar pintando la cuerda en el piso para entrenarte, y así poco a poco a tener control de los pensamientos, mediante el control del acto de pensar.
  Observa, el entrenamiento es del pensante para que mantenga la serenidad mientras encara la situación. No se trata de entrenar la mente, y no puedes tener control de ella si no te controlas tú.
  Olvidar, como solución para mantener la tranquilidad, o permanecer imperturbable, no ha funcionado ni funcionará. Esta recomendación es un mal hábito social a causa de malos entendidos o falta de explicación adecuada.
   Ha sido un grato placer compartir. Buen provecho al encarar tus recuerdos. Nos vemos pensante.