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sábado, 26 de mayo de 2018

TE AMO MI DOMADORA


             POEMA         
En la relación de pareja,  
me costó llevar a la práctica
dos principios filosóficos
en los cuales creí toda la vida.
Fue una lucha entre el que
quería ser, y el que era basado
en estos principios que defendía
como un modo de vida.
“No hagas lo que no te gusta que
te hagan, a le hagan alguno de
los tuyos”. Y “todos somos iguales
ante Dios”.
Mi rol de mujeriego aventurero,
se dio un frenazo, cuando ella,
de manera inteligente y paciencia,
esperó el momento oportuno,
para mostrarme como yo
me contradecía. En conversación
ligera, como si fuera un comentario
me dijo: “Es verdad lo que tú dices;
todos somos iguales ante Dios,
y el hombre y la mujer lo son.
Así que yo puedo hacer lo mismo
que tú haces, si me montas cachos,
yo también te los puedo montar”.
¿verdad?
Me puse pálido y me quedé mudo
por un rato, mientras ella esperaba
respuesta.
Tienes razón, respondí. Y en esos
segundos me vi, yo mismo me puse
la soga al cuello. Pero reconozco
que no lo había pensado, aplicado
a la pareja. Y antes de que terminara
de recuperarme del primer golpe
me dijo: “y estoy de acuerdo en no
hacer a los demás lo que no te
gustaría que te hicieran”. Entendí,
no hizo falta que dijera más nada,
ya sabía que este era el golpe
fulminante que me lanzó
para acabar con mi machismo.
 “Tan bueno que me parecía serlo”.
Pero así es la vida, fui amansado
y amarrado con mis propias sogas.
Te admiro y te amo mi domadora.
  Autor: Emilio R. Fernández R
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