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viernes, 1 de junio de 2018

LA ATENCIÓN ATORADA EN EL TIEMPO


PREVENIR, UN CONCEPTO QUE FASTIDIA PONERLO EN PRACTICA.
  Hola amiga(o) pensante. Existen personas que se obsesionan con su vida futura, suponen y consideran hechos que los dan por sentado, fijan su atención en ellos y no ven bien la realidad presente.
  Existen otros que son lo contrario, se obsesionan con el pasado y pierden de vista la realidad del presente, y el futuro es para ellos menos visible.
   También hay quienes los acontecimientos de ese día que vive le impiden alzar la vista para ver el futuro sin restricciones y ver el camino que ha recorrido.
  Tres casos donde el grado de fijación de la atención les trastorna la conducta con mayor o menor efecto negativo.
   En cualquiera de los casos la fluidez del pensante en el uso de la actividad pensativa se pierde. Su atención se inmoviliza y la realidad de eso que está observando crece de manera exponencial como un gigante de roca que lo aplasta.
  Si se obsesiona con el futuro, imagina posibles acontecimientos y su fijación lo hace experimentar estados emocionales muy bajos en la escala. Es un grado de convicción, que no le cabe la menor duda de que es verdad, por lo que le da una importancia en grado superlativo que lo trastorna.
  Casos que se quedan atorados en el pasado los hay en todas las modalidades. La objetividad que consideran tener de la realidad presente, es en verdad un producto degradado por la mezcolanza de ideas que hace con el pasado.
  El presente no se puede medir en términos de tiempo. Es una transición permanente. Acabas de decir “estoy en tiempo presente” y ya ese instante es pasado.
  Los hechos están ocurriendo, no puedes evaluarlos por completo. Se va sobre la marcha mirando hacia atrás y hacia adelante, para ver donde pones el pie con seguridad.
  Así que podemos decir que los atorados en el presente no existen, estos pensantes, el trastorno que padecen es resultado de su pasado.
   Los que están obsesionados con el futuro, los hechos no existen, son producto de la imaginación, así que tampoco son causa o motivadores de su conducta.
  En conclusión; solo los hechos ocurridos (pasado) y las consideraciones o pensamientos al respecto, producidos por el pensante, son la verdadera causa del mal estado mental en que se encuentra.
  En todos los casos, con problemas leves o trastornos severos, el factor común que se encuentra, es descontrol de la actividad pensativa y pérdida del control de la atención.
  Mal control del acto de pensar, causa que a la hora de procesar información (llamado también pensar) los contenidos de las ideas no sean los mejores.
  Sucede en este instante, la mayoría de los pensantes están perdiendo control del acto de pensar y su atención está siendo vapuleada por los medios.
  Aquí entra de manera oportuna la palabra “prevenir”. El significado de esta palabra causa sueño, flojera, fastidio y hasta molesta tener que considerarla.
   La humanidad se caracteriza por su falta de prevención. Se puede decir que no le interesa ver el futuro, pero mejor, es decir, lo ve, pero le importa un carajo.
   La persona va al médico cuando ya está de tal manera enfermo, que no le queda más remedio que prestarle atención a la enfermedad porque lo va a matar. Claro, no se quiere morir.
  Y cuando van al médico para que los cure, quieren que sea de inmediato. Exigen que les dé un remedio mágico, que los sane con una sola dosis. “Muy tarde”, les dice el doctor”.
  Va a decir esa persona que no tuvo oportunidad de hacer una revisión, o nunca sintió algo diferente en su organismo.
  Me va a decir el lector que nunca ha perdido el control, y de seguro lo sigue perdiendo con la misma situación.
  La pérdida del control de la actividad pensativa se anuncia como la luz en las nubes cuando hay tormenta.
  Por aquí por mi pueblo dicen; “después de ojo sacado no vale Santa Lucia”. A veces sucede con la cordura cuando se pierde.
  Ha sido un grato placer compartir. Buen provecho previniendo.  Nos vemos pensante.