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viernes, 22 de junio de 2018

UN PENSANTE MÁS EFICIENTE


  APRENDE A DARLE A TU PERSONALIDAD UN NUEVO ROSTRO. NO IMPORTA LA EDAD
   Hola amiga(o) pensante.  Quedamos en que no te puedes actualizar o renovar como pensante si no actualizas el contenido de tu mente. Producto de tus pensamientos o consideraciones que programaron tu manera de ser o actitudes.
   El conocimiento adquirido por estudios o por la experiencia al vivir, son básicamente ideas, o son conclusiones a las que ha llegado el pensante, llamando esto, entendimiento.
  Este entendimiento da forma a la personalidad, a la manera de encarar la vida. No puede aspirar ser mejor pensante de lo que es, si no actualiza las ideas fundamentales que sostienen la personalidad.
    No importa que nuevos conocimientos adquiera, o que profesión haya estudiado, esto no lo convierte en un pensador más eficiente consigo mismo. En el sentido de influir de manera positiva en su salud física, y el manejo de sus estados emocionales o de su mente.
  El control de la actividad pensativa no es un tema o materia de estudio, ni el devenir de la vida es un entrenamiento que vuelve a los pensantes en mejores pensadores o capaces de autocontrol.
  La mayoría de los pensantes profesionales que se jubilan y dejan de usar ese conocimiento de su profesión, se dan cuenta que de nada les sirve para manejar sus depresiones o crisis por enfermedades u otras circunstancias. 30 años siendo un buen profesional no lo convirtió en un pensador que domine su mente y le permita reinventarse para emprender nuevos sueños con el mismo entusiasmo de cuando joven.
    La renombrada recomendación de: “conócete a ti mismo”, comienza con conocer la personalidad, pero no de manera superficial. Para ir a fondo hay que revisar los pensamientos, ideas o consideraciones que hemos hecho y que nos han convertido en lo que somos y como somos.
  Si observas a la humanidad, notarás que es un empeño en conjunto por innovar. Por encontrar mejores respuestas y soluciones que mejoren la calidad de vida.
  Y en eso están dedicados muchos pensantes, pero lo lamentable, la gran mayoría está esperando algo imposible, que otro venga y le cambie o le renueve la personalidad o simplemente les alivie con medicamentos los síntomas de las crisis existenciales que padecen.
    Muchos añoran más el pasado cuando “FUERON”, que el futuro de lo que pueden llegar a ser, y otros fantasean con deseos de llegar a ser, pero no quieren trabajar con constancia en ellos mismos para lograrlo.
  El lenguaje entre la mente y tú, y tú contigo mismo como cuando te hablas en voz alta, son las palabras.
  Igual sucede cuando te comunicas con otro, Por esa razón existe una convención sobre el significado y diferentes usos de las palabras.
  El pensante no tiene a donde esconderse o a donde huir para escapar de los términos o palabras. La mente procesa esos símbolos de acuerdo al significado o la interpretación que ha hecho el pensante. No la que dice el diccionario, es la idea o lo que ha entendido el pensante desde su particular punto de vista.
  No conoces el significado de una palabra o no le has considerado uno, y te quedas en la luna cuando la oyes, igual cuando oyes un idioma que no hablas.
  Los términos son una referencia para que el pensante examine el significado que le ha dado a ese símbolo, palabra frase o expresión y como ha usado esa idea durante su vida.
   El significado o ideas que tiene el pensante de muchas palabras, están impregnados con sus emociones y sentimientos. Una sola palabra puede remover todo un largo periodo de vida, y con ello algunos comportamientos que se ven como una forma de ser natural después de años de uso.
  Eres producto de lo que has considerado. No es que un día pensaste; “soy infeliz”, y ya te convertiste en un infeliz de por vida.
  Pero examina el término “felicidad” y observa tu vida pasada. Y luego me cuentas cuantos momentos “infelices” se aglomeran en tu mente.
  Sin darte cuenta en la cotidianidad de la vida, cada vez que usas o piensas el término “felicidad o infelicidad”. TU TIENES TUS PROPIAS CONSIDERACIONES, y por más que la hayas definido en un buen diccionario, esa palabra para ti tiene sus propias connotaciones.
  Observa amiga(o). Una sola palabra puede estarle restando a tu personalidad un gran valor.
  Siguiendo con la palabra felicidad. Antes de dedicarte a recordar todos los momentos infelices, o la nostalgia de los momentos felices que tuviste, antes, ve al diccionario, o busca en Google la definición de la palabra en todos sus usos, y estúdialos hasta sentir que has actualizado su comprensión.
  Con esta comprensión actualizada, fresca para ti, entonces es que vas a echar una mirada para ver cómo has conducido tu vida en todo este tiempo, en términos de felicidad e infelicidad de acuerdo a tus consideraciones.
  La idea de la palabra felicidad para ti, como has venido considerando tu vida, es la idea que está afectando tu personalidad, o tu actitud al respecto.
   A pesar que puedes saber la definición que dice el diccionario muy bien. Pero este significado no te afecta para nada. Son tus ideas al respecto y observa como en ese contenido hay emociones y sentimientos que afloran junto a la idea.
   De esta manera analítica puedes revisar tu actitud y hacer los cambios de consideraciones que desees, logrando así deslastrar ese aspecto de tu personalidad.
 Puedes hacer una lista de palabras, por ejemplo, si usaste el termino, “felicidad”, asociada a ella vas a encontrar cualquier cantidad de términos cuyos significados que le diste hacen parte de la deformación de tu actitud hacia ser FELIZ.
  Está bien por hoy, ha sido un grato placer. Buen provecho dándole brillo a tu personalidad. Nos vemos pensante.