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martes, 26 de junio de 2018

UNA PERSONALIDAD COHERENTE


SI HASTA HOY NO HAS PODIDO SER COMO QUIERES SER, TODAVIA PUEDES LOGRARLO.
   Hola amiga(o) pensante. Todo pensante tiene la capacidad de SER por iniciativa propia, y la manera de lograrlo es con un buen control de su acto de pensar para que las ideas, pensamientos o consideraciones, respondan a su voluntad.
   Las diferentes actitudes se fundamentan en ideas distintas, pero para el buen funcionamiento de la personalidad, estas diferentes ideas, deben hacer coherencia para que la personalidad no sufra de comportamientos que coliden unos con otros y provoquen que el pensante tenga un estado de consciencia alterado.
   Por ejemplo; esas maneras de ser que hacen sentir mal después de la actuación, o maneras de ser que avergüenzan, crean remordimientos o algún estado de insatisfacción.
   Una personalidad coherente, se fundamente en la coherencia de las ideas que tiene activa el pensante para SER.
  ¿Quién eres? Ese o esa quien eres, en parte no fue producto de ideas preconcebidas o meditadas en función de las metas u objetivos en la vida,
  Un gran aspecto de la personalidad es producto de ideas paridas como efecto de las circunstancias. La necesidad o la idea de “no me queda otro remedio” obliga a decidir maneras de ser, que muchas veces no se hubiesen decidido por iniciativa propia.
  Muchos pensantes son en este momento, lo que la vida los ha forzado SER. De aquí surge la incoherencia que padece la personalidad y la perdida de la auto-estima.
  No sufren a viva voz porque ya están aclimatados, se han adaptado, acostumbrados y han llegado a la conclusión de que SON, lo que dios quiso que fueran, o ese era su destino, o es culpa de los genes heredados, etc.
  En la personalidad hay actitudes que tienen prioridad o son de uso cotidiano. Dominan en gran parte el comportamiento diario del pensante.
 Estas actitudes dominantes, el pensante no se atreve a tocarlas, pero no tanto por falta de valor, sino por el convencimiento de que no puede SER de otra manera.
  A medida que pasan los años gran parte de la personalidad se convierten en fósiles, o momias vivientes. Son casi inoperantes, o ineficientes en la realidad presente, pero el pensante no puede abandonar su zona de seguridad. Por lo menos ya está adaptado, acostumbrado y conoce como desenvolverse siendo así de esa manera.
  Observa a tu alrededor el comportamiento de las personas. Hay muchas insatisfechas, pero muy pocas están tratando de remediar esa insatisfacción trabajando para cambiar maneras de SER.
  Y aquellos que lo están intentando, están usando teorías que no llegan a explicar los fundamentos necesarios para que sea un método efectivo. O le están dando un maquillaje artificial a la personalidad.
  Lo siguiente es una secuencia de factores que deben ser considerados para comprender los efectos beneficiosos o dañinos que el pensante causa sobre sí mismo (actitudes) y su cuerpo físico (enfermedades).
   El pensante (acto de pensar).  – Ideas, pensamientos o consideraciones. – Actitudes, estados emocionales o maneras de SER.
  No se puede cambiar una manera de ser o conducta, si no se cambian los pensamientos que la sostienen. Y si no se pueden cambiar las ideas, el pensante debe trabajar con su control de la actividad pensativa.
  Por lo general el pensante no le presta atención al acto de pensar. Vive pensando y ni por curiosidad se detiene a examinar como lo hace.
  Quiere ser un mejor pensante, inteligente o creativo, pero no quiere observarse. Lástima que no se puede gravar un vídeo para que se observe con un poco de objetividad, el cómo piensa.
  El hábito le da al pensante una falsa seguridad o un equivocado entendimiento de cómo se conduce como pensador, hasta que un día pierde el control de tal manera que necesita que le receten tranquilizantes.
  Está bien que un pensante confíe en sus ideas o creencias. Pero los resultados de los hechos al ponerlas en prácticas, son la mejor evidencia de que tan buenas son esas ideas y que tan buen pensador es.
   Las vigas en el ojo propio son visibles con los hechos, así que podemos ser nuestros propios críticos si lo quisiéramos. El mundo, la gente o la vida no cambian a tu favor, si no te cambias tú.
  Ha sido un grato placer. Buen provecho siendo como quieres. Nos vemos pensante.