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lunes, 16 de julio de 2018

EL PRECIO POR CONSEGUIR DINERO


NUNCA PAGUES CON SALUD FÍSICA, MENTAL O ESPIRITUAL.
   Hola amiga(o) pensante. Día a día el pensante dedica la mayor parte de su actividad pensativa a la resolución de sus problemas de supervivencia.
  Producir dinero se convierte en la meta principal. Más dinero, más garantía de sobrevivir con mejor calidad de vida. Pero ante las circunstancias sociales imprevistas, ninguna cantidad parece suficiente para mantenerse seguro a mediano o largo plazo.
  A todo ese esfuerzo y hasta sacrificio por producir dinero, se expone la salud física, mental y espiritual. El pensante considera que con lo que tiene de salud va a alcanzar los objetivos materiales para no caer en las redes de la sociedad, que desechan a todo aquel que no cuente con el dinero suficiente.
  Parece una batalla interminable, donde van quedando en el campo las víctimas que perdieron la salud. Hasta lo que se creían a salvo por haber hecho grandes riquezas, no encuentran que hacer para recuperar la salud integral perdida, después de tanto tiempo luchando por tener riquezas.
  Hay quienes estando en el furor de la batalla diaria, recapacitan. Reflexionan acerca del precio de salud que está pagando para un objetivo que no alimenta las necesidades físicas, mentales y espirituales, y hacen todo lo que pueden para balancear las cargas.
  Es un crimen contra uno mismo, quemar la vitalidad que da la juventud del cuerpo, enfocado en producir dinero y no prestarle atención. Hay quienes queman la salud trabajando ocho horas diarias con sobretiempo y el poco tiempo libre en desenfrenadas diversiones. Todos pagando el alto precio con la salud y la estabilidad emocional y espiritual.
  Voceros con experiencias que contar, acerca de lo que no conviene hacer, los hay en todos los estratos sociales. Lamentadores y arrepentidos hay a granel. Unos cuantos tienen la certeza, de que si volvieran a nacer, no llevarían la vida como lo hicieron. Como volver al principio es imposible, solo es un lamento.
  Las enfermedades o padecimientos físicos no se quieren tener cuando se tienen. Los desórdenes mentales, un pensante infeliz y deprimido, son los resultados de vivir una vida sin prestarle atención a estos valiosos recursos.
  El 99% por ciento de los pensantes que fracasan con su salud integral, y se sienten desahuciados de ellos mismos, se convierten en fanáticos obsesionados por salvar sus almas. Los grupos religiosos y sectas, están abarrotados.
  Hablo con la experiencia contraria a los que estoy mencionando. Mi búsqueda de conocimiento acerca de mi esencia, mi mente y la relación con mi cuerpo fue enfocada desde niño. No me interesó la producción material más allá de lo necesario para vivir al día, incluyendo mucha diversión.
  Y hoy, los sistemas de gobierno de mi país (Venezuela) acabaron con la estabilidad de todo los valores materiales. No hay seguridad, ni garantía para nadie.
  Estoy viendo como la salud integral de mucha gente se derrumba. No tienen condiciones para resistir, ni saben cómo hacer para serenarse, calmar su mente desenfrenada y evitar que su cuerpo se deteriore, más por los efectos de su mala condición psicológica, que por nutrición.
  Aquel que dedica su vida al dinero, sin él, es incapaz de experimentar satisfacción. La vaciedad en su alma, es lo que se lleva cuando abandone el cuerpo.
  Y las consecuencias de no haber atendido la parte material, es no poder evitar ser efecto de las decisiones de pensantes trastornados, fungiendo de líderes sociales.
  Ha sido un grato placer. Buen provecho con tu salud. Nos vemos pensante.