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sábado, 14 de julio de 2018

PARA LA ESPOSA Y LA AMANTE


                  POEMA
¿Que tiene la amante que no tiene
la esposa? Déjenme responder.
Ambas tienen lo mismo; un marido
cobarde, mentiroso e hipócrita
hasta los tuétanos.
Nada tienen que envidiarse una
a la otra, ni convertirse en enemigas
mortales, cuando el único sinvergüenza
desnaturalizado, es el que funge
de marido de ambas. Tonta es la esposa
que acusa a la amante de quererle
quitar el hombre y se satura de odio
llegando a la agresión física, o la
depresión la lleva al bajo mundo de la
brujería para impedir que el cobarde
que tiene por esposo, se le vaya
con otra. Pero si tonta es la esposa,
la amante le quita la bandera de la
idiotez, cuando sabiendo que el hombre
es casado y llegó a ese ridículo papel
convencida por mentiras denigrantes
que el susodicho inventó de su pareja
y le hizo el juramento del gran
amor que le profesa solo a ella,
y que la ama como nunca ha amado
a nadie en la vida.
Si yo tuviera el poder de llevar
a la esposa y a la amante para que
visitaran el corazón y la consciencia
de su adorable marido por el que
se quieren matar, lo menos que
esperaría es que quisieran arrancarle
el alma y freír su corazón para
alimentar a los perros, cuando
comprueben que están siendo
utilizadas sin ninguna consideración.
El castigo que debe recibir aquel
que vilipendie el amor con descaro,
es vivir el resto de la vida como
un miserable, mendigando un poco
de afecto de quienes si creyeron y
practicaron la entrega de un amor
verdadero.
Esposa, amante, no se equivoquen 
odiando el amor.
El amor no tiene la culpa que los
cobardes lo finjan para lograr sus
oscuros propósitos. Si otean hacia
el horizonte, no tardará en aparecer
la luz del amor que están esperando.
  Autor: Emilio R. Fernández Ramos