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lunes, 2 de julio de 2018

TRAUMAS Y TRAUMADOS


APRENDE DE RESOLVER TUS TRAUMAS Y HAS QUE TU MUNDO BRILLE CON LUZ PROPIA
      Hola amiga(o) pensante. La única explicación para que un pensante no pueda creer que tiene el poder para causar en su mundo lo que desee, es la inconsciencia que padece acerca de su verdadera naturaleza.
   Sin embargo un pensante así, tiene innumerables creencias y prácticas que ha probado para buscar su despertar espiritual y poner orden en su mente.
  Los continuos fracasos le han dejado un efecto de impotencia, que llega a la conclusión de que: “Todos pueden menos él”. 
   Y como él no puede ser causa en su propio mundo, entonces necesita de otros pensantes, y aquí es donde se expone a ser víctima de engaños o manipulación.
  Hay una regla o ley del pensamiento que todo pensante debe saber, pero no solo afirmar con la cabeza que la entiende. Tiene la obligación de probar la regla.
  “Solo tú con tus pensamientos, puede crear la realidad que percibes y experimentas”.
  Entendiendo como realidad lo que tú consideras con respecto a las cosas. Es decir la pared es una realidad objetiva, pero las consideraciones que tengas con respecto a las paredes, esa es la realidad subjetiva que has creado. Y esta realidad subjetiva es la que te afecta de manera positiva o negativa.
  Como puedes observar, (después que lo compruebes) toda tu condición psicológica, incluyendo los efectos en tu salud física, son producto de tu manera de considerar las cosas.
  No veas a los lados que no hay ningún culpable. Ellos y las circunstancias son solo los motivos para pensar de la manera como lo hiciste.
   Pero el trauma o efecto psicológico lo produce el mismo pensante con sus ideas que ha concluido, y actuó o actúa todavía en base a esa manera de pensar.
  Todos estos pensantes que ven los MOTIVOS como la verdad, acerca de porqué tienen una vida de sufrimiento y todos los traumas que padece, tienden a sentirse culpables por todo lo que le pase a los demás, si ellos tienen algún tipo de relación.
   Por ejemplo, si su padre muere, siente que no hizo todo lo que debía haber hecho para salvarle la vida. Aquí es donde los Medium se la comen al decirle a todas las persona que el espíritu del muerto les manda a decir que lo perdona, o que no debe sentirse culpable, y que él está feliz, muy feliz por su mundo espiritual.
   La creencia de que otro puede hacernos sentir mal o enfermar, se desarrolla desde la infancia. Los pensantes desde niño que no enfrentan, o se defienden del acoso psicológico y de acción, (lo que quieren es que tu pienses de cierta manera, o quieren que hagas tuyas las ideas que te transmites con palabras) terminan convertidos en clientes para psicólogos y psiquiatras.
   Estos mismos pensantes no creen que ellos puedan deshacer sus traumas, porque ellos no las crearon. Siguen considerando que la CAUSA fueron otras personas o las circunstancias vividas.
  Imaginen perder el equilibrio y caer en uno de esos ríos que descienden por entre rocas y peñascos. Así fue mi vida desde que nací. Y conocí a otros con circunstancias peores y mejores, pero siempre supe que la manera de resolver mis conflictos internos, era entrar a mi mundo para revisar el disparate que había creado.
  No perdí tiempo buscando culpables o justificando mis debilidades por las fuertes circunstancias que viví. De hecho he seguido trabajando mi entereza y serenidad para encarar cualquier circunstancia del color que venga.
  Un trauma es visto como un choque emocional muy intenso causado por un hecho o acontecimiento.
  El pensante traumado tiene una grado de consciencia racional de los posibles motivos que dice él le causaron el trauma. Y su impotencia se magnifica en la medida que se considera inocente de ser causa de su condición.
   Debe aprender a diferenciar motivos, incitaciones, influencias, inducciones, etc. del hecho de ser el único creador o causa de la realidad subjetiva que está experimentando.
  Cuando el pensante genera sus consideraciones o ideas con respecto a los hechos que vive, motivados por otro, nadie participa con él para producir esas ideas.
   Se ve cruel decirle a un pensante, vamos hablar de los motivos que te forzaron a generar las ideas que ahora te tienen en ese estado. Pero solo para que te reconozcas cuando estés pensando o considerando las ideas que te viste obligado a considerar para estar así.
  Pero voy a ser más cruel, no necesitas de otro pensante para que resuelvas un problema que tú creaste.
  ¿Quieres aprender a deshacer tus traumas? Bueno, si no quieres no importa, oye esto para que se lo enseñes a otro que si quiera o lo necesite.
  Comienza desde hoy a practicar ver tu mundo como una obra tuya. Tu personalidad, o manera de ser, tu actitudes o maneras de comportarte. Lo que crees o piensas de ti; que tan inteligente o talentoso eres, tus debilidades y aspectos que te hacen sentir bien, etc, etc.
  En esta creación de tu personalidad incluye el conocimiento adquirido, tus puntos de vista, manera de ver la vida, tus gustos, inclinaciones, o creencias de todo tipo.
  Nada de esto, ni de cualquier otra cosa en tu mundo, es una obra cuya creación es compartida.
  Si quieres dar gracias a tus padres, a tus maestros, o a dios, dales las gracias, pero hasta allí llega el asunto.
  Quizás en lugar de agradecimiento, tengas motivos para culparlos, odiarlos o no querer saber de ellos o recordar ese pasado. De igual manera mándale tu enojo, pero hasta allí llega el asunto con tus traumas.
  Tus traumas debes mirarlos como una obra de tu autoría. Comienza a considerarlo de esa manera y apóyate, revisando los argumentos de la ley donde el pensante es efecto de sus consideraciones.
  Lee, busca ejemplos de la vida real y comprueba los resultados que se obtienen cuando se trata de solucionar traumas solo culpando o buscando culpables.
  Y por supuesto, prueba a ver cómo te va con algún efecto no tan fuerte con una connotación de trauma. Algo así como un enojo, o un rencor o molestia con alguien, asumiendo la creación de esos sentimientos o emociones que padeces.
  Mírate como produces el enojo mientras piensas en lo que te hizo esa persona.
   Practica hasta que un día, o en cualquier momento grites de alegría: “Yo, este pensante que está aquí es la causa de todas mis emociones, sentimientos y estados que me hacen sentir bien o mal”;   “Yo tengo el poder en mi mundo”.
   Y tu mundo comenzará a brillar con luz propia, ya nada ni nadie te puede impedir (como antes lo considerabas) que alcances el despertar espiritual que tanto deseas.
  Por hoy ha sido un grato placer, Buen provecho en un mundo libre. Nos vemos pensante.