LOS DOS TIPOS DE PROBLEMAS

 


ACLARA TU MENTE Y DEJA DE SUFRIR POR LOS PROBLEMAS

Hola, amiga(o) pensante. Puede ocurrir un enredo con los problemas que dificultan llevar a cabo soluciones.

Primero debemos recordar que un problema es una situación para resolver. Una situación planteada que requiere respuestas, no se debe confundir con hechos o sucesos que han ocurrido o están ocurriendo. Estos hechos pueden estar causando efectos negativos, pero esos efectos tampoco son un problema hasta que el pensante se plantee el o los problemas que esto le causa.

Ya de eso hemos hablado. En este caso hay un tipo de problemas que vienen a uno por lo que está ocurriendo en nuestro entorno o en la sociedad, sea familiar, laboral, país o mundial.

Uno no ha buscado esas situaciones que nos obligan a plantearnos problemas. Pueda que tengamos soluciones y contemos con los recursos para llevar a cabo la solución, o pueda que sepamos que hacer para resolver, pero no contamos con recursos para el desarrollo de la solución.

Este tipo de problema tiene un gran impacto psicológico, ya que se recibe una presión por causas que no dependen de uno y que uno no se ha buscado. Pero hay que resolver de todas maneras.

El otro tipo de problema son aquellos que uno mismo promueve cuando decide emprender cualquier proyecto. Sueños, metas, objetivos o propósitos, que de manera voluntaria el pensante desea trabajar para alcanzar lo que se propone.

Este tipo de problemas son los que promueven una emocionalidad positiva. Son la fuente para concebir el significado que tiene la vida para nosotros.

Sin estos tipos de problemas la felicidad no aparece. Y, aunque se van a sufrir tropiezos, inconvenientes, caídas, raspones de rodillas y golpes en la ingle, ya se sabe que estos malos ratos son el reactivo para magnificar la autoestima y el orgullo cuando se está teniendo progreso, y sobre todo cuando se alcanza la meta final.

Diferenciar estos dos tipos de problemas evita el enredo y sobre todo llegar a creer que todo problema es fuente de estrés, disgusto, preocupaciones. Y por lo tanto se llega a la conclusión de que no se quiere tener problemas, que los problemas son malos, que hay que evitar tener problemas. Porque con este tipo de conclusiones, cualquier emprendimiento o proyecto que el pensante se proponga, ya está criminalizando los problemas que vendrán al llevar a cabo lo que se propuso.

Si la persona que va a emprender un proyecto lleva la idea de que los problemas son malos o una desgracia, se va a encontrar que necesita hacer mucho esfuerzo y siempre anda agotado, ya que está pisando el acelerador para avanzar, pero lleva el freno metido hasta el fondo.

Ha sido un placer. Buen provecho.

Autor: Emilio R. Fernández Ramos  

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