LA AUTOSUFICIENCIA PSICOLÓGICA

  


CADA QUIEN DEBE OCUPARSE DE SU SALUD MENTAL, DILE ADIOS AL ESTRÉS  

Hola, amiga(o) pensante. La autogestión psicológica es la solución que la humanidad necesita con urgencia. Los servicios psicológicos no logran atender a todos los que buscan ayuda. Ahora, imaginemos la gran cantidad de personas que requieren atención, pero no pueden o no quieren hacer nada para mejorar sus condiciones psicológicas. Muchas se adaptan a vivir soportando sus males y trastornos. 

Esta adaptación significa vivir con una baja calidad de vida psicológica y resignarse a soportarlo porque creen que no tienen otra opción. Toda una vida puede transcurrir sin que una persona experimente niveles de armonía, entusiasmo y satisfacción que le hagan sentir que la vida valió la pena. Sin este equilibrio, el deseo malsano de querer morir puede parecer la única salida para escapar de una vida pesada y desgraciada. 

Todo aquello que una persona puede disfrutar, ya sea al compartir con otros o con la naturaleza, pasa a través de los filtros de sus condiciones psicológicas. Es como cuando un chef sirve un plato exquisito, pero la persona decide añadirle sus propios condimentos y termina arruinando el sabor. Luego se queja de que la comida sabe mal, sin reconocer que fue su propia intervención la que alteró el resultado. 

Por lo general, las personas se encuentran en un estado emocional promedio, producto de sus experiencias acumuladas. Este estado crónico suele moverse dentro de un rango estrecho. Por ejemplo, el miedo puede ser el componente predominante, y aunque haya momentos de alegría o entusiasmo, el "peso" del miedo reduce la calidad de las emociones positivas y amplifica el impacto de las negativas. 

El cuerpo y la mente funcionan como un solo sistema, aunque cumplen funciones distintas. Esta cooperación natural parece mantenerse armónica solo en los primeros meses de vida. Después, a medida que acumulamos experiencias e interpretaciones de los hechos, la relación entre mente y cuerpo puede quebrarse, generando conflictos internos. 

Sin embargo, el pensante tiene un papel activo en este proceso. La mente registra lo que percibe, pero es el operador quien interpreta y da significado a esas percepciones. Por ejemplo, un niño puede ver a Santa Claus de una manera a los cinco años y reírse de ese mismo concepto a los veinte. Cambian los significados y, con ellos, nuestras actitudes y emociones. 

Observa a tu alrededor y examina lo que significa para ti cada objeto de tu casa, cada fotografía familiar. Esos significados pueden ser tan importantes que no te atreverías a destruir una foto de un familiar querido, por ejemplo. Ahora pregúntate, ¿tus vecinos valorarían esos mismos objetos o fotos de la misma manera? 

Esto evidencia la importancia y responsabilidad del pensante en su rol. Dejemos de culpar a la mente, a los hechos o a las circunstancias y enfrentemos nuestra participación activa en los significados que atribuimos a lo que vivimos. 

Y si no lo sabías, estos significados definen tu actitud, el tipo de energía emocional que experimentarás y cómo te relacionarás con aquello que está presente en tu memoria. 

La autosuficiencia psicológica es posible. Tener un manual que llene ese vacío cultural sobre cómo debemos conducir nuestra relación con la mente y el cuerpo no solo es posible, sino necesario, y ya estamos trabajando para su publicación. Este será un paso decisivo para que más personas descubran cómo construir una vida psicológica plena y significativa.

Autor. Emilio R. Fernández Ramos  

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